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Antonela Roccuzzo mostró el primer libro del año que eligió para leer

La rosarina eligió la que es considerada como una de las mejores novelas de la autora estadounidense Danielle Steel. Además motivó a sus seguidores a tomar el hábito de la lectura.

Antonela Roccuzzo (@antonelaroccuzzo).

Antonela Roccuzzo mostró este viernes una de sus facetas más ejercitadas, la de la lectura, con una imagen del primer libro del año que eligió para leer, correspondiente a la autora récord de ventas de los Estados Unidos, Danielle Steel. Además instó a sus seguidores a incorporar el hábito con un emoji qie dice “lee más libros”.

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La rosarina publicó una foto de la primera página de la novela Lecciones de juventud, la que se desarrolla en Saint Ambrose, una exclusiva escuela para hombres adinerados del lugar desde hace más de un siglo. Claro que el quiebre ocurre cuando por primera el lugar admite un alumnado femenino a partir de lo cual se despiertan conflictos familiares, inseguridades y soledad.

Antonela Roccuzzo, amante de la lectura

La faceta más oscura del internado se devela tras una fiesta en la que una estudiante termina en el hospital, en estado de inconsciencia. Quienes saben lo que pasó decidieron callarse, pero a medida que la investigación avanza y la policía intenta desenmascarar al culpable, los involucrados se enfrentan a una encrucijada y deben elegir entre la salida más fácil y hacer lo correcto, entre decir la verdad o mentir. Anticipa la sinopsis del libro, entonces, que “nadie en Saint Ambrose escapará a las consecuencias”.

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Antonela Roccuzzo, amante de la lectura (@antonelaroccuzzo).

El fragmento del libro que mostró Antonela Roccuzzo

Libro: Lecciones de juventud

Autora: Danielle Steel

El martes siguiente al día del Trabajo, una de esas doradas y perfectas mañanas de septiembre en Massachusetts, los estudiantes empezaron a llegar al colegio Saint Ambrose. La escuela tenía más de ciento veinte años de antigüedad, y sus impresionantes edificios de piedra ofrecían un aspecto tan distinguido como el de las universidades en las que la mayoría de los alumnos serían aceptados cuando se graduaran. Muchos ilustres hombres habían salido de aquel centro privado para dejar su impronta en el mundo.

Era una jornada histórica para Saint Ambrose. Después de diez años de acalorado debate, y tras dos de preparación, ciento cuarenta estudiantes femeninas iban a ingresar en el centro para unirse a los ochocientos alumnos varones. Era parte de un programa progresivo de tres años, al final del cual cuatrocientas jóvenes formarían parte del cuerpo estudiantil, que ascendería entonces a un total de mil doscientos matriculados.

En ese primer curso se había aceptado a sesenta alumnas de primero, cuarenta de segundo, treinta y dos de tercero y ocho de último año. Estas ocho eran jóvenes que, o bien se habían trasladado recientemente a la costa Este, o bien tenían razones de peso para cambiar de instituto en su último año y, por tanto, no se graduarían con las compañeras con las que habían cursado la secundaria. Todas las aspirantes a ingresar en el colegio habían sido sometidas a un riguroso proceso de selección para asegurarse de que estaban a la altura de los estándares de Saint Ambrose, tanto morales como académicos.

Fuente: tn.com.ar

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