Adiós a las bandejas descartables: el plan de una empresa que ya evita 26 kilos de basura por mes
¿Sabías que una empresa salteña ya evita 26 kilos de residuos por mes con un simple cambio en el almuerzo? Conocé cómo funciona el sistema de viandas reutilizables con código QR.
En la sucursal salteña de Finning CAT, el almuerzo diario de los trabajadores ya no genera toneladas de residuos. La firma implementó un sistema de viandas reutilizables con código QR que promete reducir 26 kilos de basura por mes, y los números ya sorprenden.
¿Cómo funciona el nuevo sistema?
Finning CAT, en conjunto con la empresa de catering Comé Sano! y la firma Cíclico, puso en marcha un cambio radical en la forma de entregar la comida a sus empleados. Nada de bandejas descartables: ahora, cada trabajador recibe su almuerzo en contenedores plásticos reutilizables que, tras ser usados, son recuperados, higienizados y vueltos a poner en circulación.
Pero no es un simple tupper. Cada recipiente tiene un código QR que permite rastrear su recorrido y contabilizar la cantidad de usos. Así, al cierre de cada mes, la empresa podrá saber exactamente cuántos envases se utilizaron y cuánto residuo se evitó generar. La cifra estimada es de 26 kilos de residuos menos por mes, solo en esta sucursal.
El impacto en números
La iniciativa comenzó esta semana en la sucursal sobre la ruta nacional 9, en el ingreso a la ciudad de Salta. Allí almuerzan entre 30 y 35 personas por día, y el volumen anual de residuos evitados es comparable a la torre de la Iglesia San Francisco, según destacaron los impulsores.
“En una práctica tan simple, tan diaria, que no nos cambia quizás la dinámica de nuestro almuerzo, estamos aportando al medio ambiente, estamos no generando tanto residuo”, explicó Nicolás Giampaoli, gerente de la sucursal Salta de Finning CAT.
El sistema también contempla el final de la vida útil de los recipientes: cuando ya no pueden usarse, son recuperados y procesados para que el material vuelva al circuito productivo.
Una experiencia pionera
Para Comé Sano!, esta es la primera empresa con la que implementan el sistema. Mercedes San Millán, socia gerente de la firma, contó que ya tenían el modelo listo, pero necesitaban una primera organización que confiara en la propuesta. “Necesitábamos la confianza de la primera empresa. Y bueno, nos pasó con Finning, que tenemos un trato cotidiano. Cuando les trajimos la idea, enseguida nos escucharon”, relató.
Ahora, la intención es extender la experiencia a otras empresas. Desde Finning aseguraron que buscarán replicarla en otras sucursales con dinámica similar, mientras que Comé Sano! apunta a sumar nuevos establecimientos.
¿Y el costo?
El cambio no fue pensado como una estrategia para ahorrar dinero. “No buscamos en este proyecto un ahorro quizás económico. Sí lo pensamos en nuestro aporte hacia el ambiente”, sostuvo Giampaoli. La comparativa con la torre de la Iglesia San Francisco sirve para dimensionar el impacto: “Esta sucursal llega casi a una torre de evitar generar estas bandejas descartables”, agregó San Millán.
El desafío es que una modificación pequeña en una rutina laboral pueda replicarse a mayor escala. “Parece chiquito, pero no sería lo mismo el mar sin esta gotita”, resumió San Millán, con la esperanza de que otras compañías se sumen.