Adiós a las reglas del vino: lo que nadie te contó de la desregulación
El Gobierno desregula la vitivinicultura: adiós al fraccionamiento en origen, se viene la disolución de la Coviar y cambios en el INV. ¿Qué significa esto para el vino que tomamos?
El Gobierno avanza con una reforma que promete cambiar para siempre la forma en que se produce, elabora y vende el vino argentino. La clave está en eliminar la obligación de fraccionar en origen y disolver la Coviar, entre otros cambios que ya generan un fuerte debate en Mendoza.
Durante décadas, la vitivinicultura argentina funcionó bajo un estricto esquema de regulaciones. Ahora, el Ministerio de Desregulación que encabeza Federico Sturzenegger impulsa un proyecto que modifica la Ley General de Vinos y la Ley Nacional de Alcoholes. La iniciativa elimina la obligación de fraccionar y envasar el vino en origen, disuelve la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y redefine el rol del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
¿Qué cambia con el fraccionamiento en origen?
La Ley 23.149 obligaba a que el vino fuera fraccionado y envasado en las zonas productoras. Con la reforma, esa exigencia desaparece. Quienes cuestionan la medida advierten que permitirá que distintas etapas de la producción se realicen en lugares diferentes, según la conveniencia económica. Esto podría beneficiar a las grandes empresas con capacidad logística para reorganizar toda la cadena.
La definición de vino se flexibiliza
El proyecto reemplaza la expresión "mosto de uva fresca" por "mosto de uva", lo que amplía los insumos permitidos para elaborar vino. Ahora se podrán usar mostos concentrados o sulfitados, desacoplando la fermentación del momento de la vendimia. Además, desaparecen las definiciones específicas de distintos tipos de vinos, que pasarán a ser determinadas por el INV. Las prácticas enológicas se regirán por las reconocidas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
Menos controles y nuevas funciones para el INV
El INV concentrará la fiscalización en el tramo final de la cadena productiva. Se elimina la posibilidad de paralizar ingresos o egresos de productos por incumplimientos administrativos, y los controles de origen, añada y varietal serán optativos cuando respondan a necesidades comerciales.
Se podrán mezclar vinos nacionales con importados
La iniciativa elimina la prohibición de mezclar productos vitivinícolas importados entre sí o con vinos nacionales. Para los críticos, esto dificulta la trazabilidad y debilita la identificación de origen. Los defensores argumentan que la industria argentina compite con países donde estas mezclas ya están permitidas, y que igualar las reglas de juego permitirá competir en mejores condiciones en los mercados internacionales.
El fin de la Coviar y del Plan Estratégico Vitivinícola
El proyecto propone derogar la ley que creó la Corporación Vitivinícola Argentina, encargada desde 2004 de ejecutar el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI). Recientemente, el Gobierno eliminó por decreto el aporte obligatorio de las bodegas, pero la medida quedó en suspenso por una acción judicial. Sturzenegger ahora plantea la eliminación de la Coviar mediante una ley, lo que no podría ser cuestionado jurídicamente, según el presidente del organismo, Fabián Ruggeri.
El debate ya no pasa solo por los artículos de la ley, sino por el modelo productivo que puede surgir. Mientras unos ven una oportunidad para estandarizar la cadena y acercarla a industrias como la cervecera, otros advierten que se perderá la identidad del vino argentino. Lo cierto es que el consumidor final tendrá la última palabra.