Adiós a los libros físicos: la nueva norma que digitaliza la faena en Entre Ríos
La nueva resolución del Ministerio de Economía elimina los registros en papel y obliga a usar remitos electrónicos. ¿Qué implica para los frigoríficos de la provincia?
La industria frigorífica de Entre Ríos se prepara para un cambio de época. La Resolución 40/2026 del Ministerio de Economía dejó sin efecto normas que regían desde 1973 y estableció un esquema de fiscalización completamente digital, que elimina los registros en papel e incorpora trazabilidad en tiempo real.
Autoridades nacionales y provinciales, junto a empresarios del sector, se reunieron en Paraná para analizar los alcances de la nueva normativa. El encuentro se realizó en el Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina y fue organizado por la Cámara de Industrias Cárnicas de Entre Ríos (CICER) y la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA).
Qué cambia para los frigoríficos
Uno de los puntos centrales es la eliminación definitiva de los libros físicos que se usaban para registrar existencias y egresos de carne. Así lo explicaron desde la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (DNCCA), dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
En su lugar, se implementa el Remito Electrónico Cárnico (REC), que será obligatorio para respaldar los despachos de carne vacuna, bubalina y porcina. Además, la reglamentación prevé el bloqueo automático de la emisión del Documento de Tránsito electrónico (DT-e) para aquellos operadores que no cumplan con las matriculaciones requeridas.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) adquiere un rol clave en la integración de los controles comerciales y sanitario-higiénicos, en un proceso que busca unificar criterios y hacer más eficiente la fiscalización.
Trazabilidad en tiempo real
Otro de los ejes de la nueva norma es la incorporación obligatoria de caravanas electrónicas. Desde el Centro Regional Entre Ríos del SENASA destacaron que estos dispositivos permiten vincular la identificación individual de cada animal con la información registrada durante el proceso productivo y sanitario.
La herramienta se integra con el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA), donde se valida digitalmente la información. La lectura individual de los animales en los frigoríficos permite asociar los chips electrónicos con los datos correspondientes al proceso de faena.
La integración de ambos sistemas posibilita disponer de información en tiempo real y cerrar el circuito de seguimiento de cada ejemplar. Así, se busca reemplazar controles manuales por procesos automatizados, con mayor capacidad para detectar inconsistencias y verificar el cumplimiento de las exigencias vigentes.
El nuevo esquema también apunta a consolidar en una misma estructura los controles comerciales y los relacionados con la sanidad e inocuidad de los alimentos. Para el sector, esta integración puede contribuir a una fiscalización más uniforme y a una mayor transparencia en el movimiento de productos.
Articulación público-privada
El encuentro reunió a funcionarios de organismos nacionales y provinciales, técnicos del SENASA y representantes de la industria frigorífica. La participación permitió intercambiar observaciones sobre la aplicación práctica de las nuevas disposiciones y los desafíos de la transición hacia sistemas digitalizados.
La modernización normativa se presenta como una oportunidad para ordenar procesos, mejorar los registros y fortalecer la trazabilidad a lo largo de la cadena. En Entre Ríos, uno de los desafíos será acompañar la adaptación de los operadores al nuevo sistema y aprovechar las herramientas digitales para simplificar trámites sin resignar controles.
Los participantes coincidieron en profundizar la cooperación entre el Estado y el sector privado. La digitalización de los registros, la identificación electrónica del ganado y la integración de las bases de datos constituyen los principales componentes de este nuevo esquema de una transformación que busca elevar los estándares de control, mejorar la transparencia y contribuir al desarrollo sostenible de la industria cárnica. La meta es agilizar procesos sin resignar controles.