Adopción en San Juan: los mitos que alejan a las familias y qué exige realmente la Justicia
¿Creés que necesitás casa propia y buen sueldo para adoptar? En San Juan, el RUA desmiente los mitos que frenan a las familias. Enterate qué se evalúa realmente.
¿Pensás que necesitás una casa propia y un sueldo alto para adoptar? En San Juan, el Registro Único de Adopción (RUA) sale a desmentir esos mitos que frenan a cientos de postulantes. La realidad es muy distinta a lo que muchos imaginan.
Directivos del organismo aseguran que los requisitos económicos y patrimoniales no existen en la ley, y que lo que realmente se evalúa es la capacidad de brindar un entorno afectivo y estable a un niño. Sin embargo, las falsas creencias siguen cerrando puertas a posibles familias adoptivas.
¿Qué dicen los mitos más comunes?
Uno de los principales obstáculos que encuentran los interesados es la idea de que deben tener un buen pasar económico o una vivienda propia. La directora del RUA, Teresita Rodríguez, aclara que esto es falso: "La mayoría piensa que tiene que tener un buen sueldo o una casa propia. Pero no es así. Se pueden presentar igual. No hace falta tener una escritura ni ser propietario de una vivienda".
Así, pueden postularse tanto quienes alquilan como aquellos que viven con otros familiares. Lo que la Justicia mira es si el entorno familiar puede cubrir las necesidades elementales del niño o adolescente. "No existe un monto mínimo de ingresos para poder adoptar", remarcó Rodríguez.
¿Cómo se evalúa a cada familia?
La evaluación no se queda en el presente, sino que analiza el proyecto de vida de los postulantes. Si una pareja alquila o tiene una vivienda pequeña, se estudia cuáles son sus planes cuando llegue el niño. "No hacemos tanto hincapié en la situación actual, sino en los proyectos que tiene esa familia para cuando se produzca la integración del niño", señaló la funcionaria.
En los departamentos alejados de San Juan, hay familias que no pueden acreditar ingresos formales, pero cuentan con producción propia, animales o cultivos que sostienen el hogar. "Quizás no puedan justificar económicamente sus ingresos como ocurre en la ciudad, pero sí demostrar que pueden mantener a un niño. Eso también se contempla", afirmó.
¿Qué se busca en una familia adoptiva?
Lo central son las capacidades parentales: la empatía con los niños, la posibilidad de aceptar su historia biológica y el compromiso a largo plazo. Por eso, el proceso incluye entrevistas psicológicas, sociales y talleres donde se trabaja la motivación de cada postulante. "Adoptar no es un acto de solidaridad ni solamente un acto de amor. Es un compromiso para toda la vida", enfatizó Rodríguez.
¿Pueden adoptar personas solas o parejas del mismo sexo?
Otro mito es que solo pueden adoptar matrimonios. Rodríguez aclaró que, aunque la mayoría de las postulaciones son de parejas casadas o en unión convivencial, también hay personas solas que inician el proceso. "Tenemos tanto mujeres como hombres que se presentan solos para adoptar. De hecho, ya hubo procesos que terminaron con una sentencia de adopción plena", destacó.
Además, recordó que las parejas del mismo sexo también pueden postularse, algo que muchos desconocen. Antes de aprobar una postulación, el equipo interdisciplinario analiza las razones de cada persona o pareja. "Cada historia es distinta. Incluso dentro de una pareja, muchas veces uno tiene más deseo de adoptar que el otro. Por eso trabajamos para que la decisión sea compartida, porque es una responsabilidad para toda la vida", explicó.
Un mensaje para quienes quieren adoptar
Desde el RUA insisten en que muchas familias desisten porque creen que no cumplen con condiciones económicas o patrimoniales que, en realidad, no están en la legislación. Lo importante es ofrecer un ambiente seguro, afectuoso y comprometido con el desarrollo del niño.
Por eso, invitan a quienes tengan dudas a acercarse al organismo para recibir asesoramiento y conocer cómo es el proceso, dejando de lado los mitos que muchas veces terminan cerrando la puerta a la posibilidad de formar una familia.