Adoptó tres hermanas, y cuatro años después volvió a la carga con otros cuatro hermanos
María Alicia Imola adoptó a tres hermanas en 2018 y, cuatro años después, sorprendió a todo Inriville con una segunda decisión. Hoy tiene siete hijos y asegura que su vida es plena: cómo hizo para armar semejante familia estando sola.
María Alicia Imola vive en Inriville, tiene 52 años, nunca se casó y crió a siete hijos adoptivos. Su historia recorrió todo el sudeste cordobés y se convirtió en ejemplo de vocación maternal.
En el pueblo, todos la conocen. María Alicia Imola es socia y trabaja en una empresa familiar de Inriville, una localidad del sudeste de Córdoba. Pero lo que la hizo trascender las fronteras del pueblo no fue su actividad laboral, sino una decisión que tomó hace algunos años y que repitió sin dudarlo.
Las primeras tres
En 2018, esta mujer soltera adoptó a tres hermanas que venían de Santa Fe: Agustina, Rocía y Natalia. Lo hizo con el respaldo de su familia, que la acompañó en todo el proceso. Desde entonces, su casa cambió para siempre.
La noticia se comentó en Inriville y en la región, pero nadie imaginaba lo que vendría después.
La segunda tanda
Cuatro años más tarde, en 2022, María Alicia volvió a sorprender a propios y extraños. Esta vez sumó a cuatro hermanitos: Estefanía, de 13 años; Uriel, de 11; Lionel, de 10, y Gonzalo, de 7. Los chicos se adaptaron sin problemas al núcleo familiar que ya compartía con sus primeras tres hijas.
Así, la mujer de 52 años pasó a tener siete hijos en total: cuatro nenas y tres varones que, según contó, le llenaron la vida de amor.
"Los deseos se hacen realidad"
Lejos de esconder su experiencia, María Alicia la comparte con orgullo y la recomienda. Sabe que el camino no es sencillo, pero insiste en que vale la pena.
«Si bien adoptar es un proceso complejo, que demora años y genera algunos sinsabores, lo recomiendo con todo corazón a todas las familias o personas solas que quieren convertirse en padres o madres. Hay que tener paciencia, voluntad y mucho amor, pero los deseos se hacen realidad. Mi vida es plena y no puedo ser más feliz con mis 7 hijos que se llevan de maravilla y son excelentes personas», resaltó.
La historia de esta vecina de Inriville se convirtió en un ejemplo para quienes alguna vez pensaron que adoptar en soledad era imposible. Ella demostró lo contrario: con voluntad y afecto, armó una familia numerosa y, según sus propias palabras, plena.