Adorni dijo que tenía bitcoins ocultos y el fiscal le creyó: qué pasó con los casi 300.000 dólares
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Adorni dijo que tenía bitcoins ocultos y el fiscal le creyó: qué pasó con los casi 300.000 dólares

La Justicia aceptó la versión de Adorni sobre sus bitcoins y los ahorros que nunca declaró: el fiscal Pollicita pidió pasar el caso a otro fuero. Qué dice el expediente sobre los casi 300.000 dólares que recibió en efectivo y por qué no hay forma de comprobarlo.

El fiscal federal Gerardo Pollicita decidió creerle a Manuel Adorni. Concluyó que no tiene elementos para acusarlo de enriquecimiento ilícito y validó la explicación del exjefe de Gabinete sobre el salto en su tren de vida: según su relato, los gastos por cientos de miles de dólares se sostuvieron con inversiones en bitcoins que mantuvo en secreto hasta junio pasado.

La causa ya estaba avanzada y los números no cerraban cuando Adorni cambió de estrategia. Dijo que él y su mujer habían ahorrado 200.000 dólares, que los pusieron en criptomonedas y que ganaron otros 300.000, todo antes de llegar al gobierno de Javier Milei. Tres meses después amplió la versión ante la Justicia y sumó un dato incómodo: esos fondos nunca fueron declarados al fisco, mientras vivía “como si no los tuviera”.

La historia que presentó la defensa tiene tramos oscuros, casi imposibles de verificar, siempre según Adorni por la propia naturaleza de la inversión, que puede hacerse sin dejar rastros. En toda la cadena de movimientos de dinero, algunas muy llamativas, el exfuncionario contó que eligió la informalidad en cada paso. Así esquivó la acusación más grave, a costa de casi autoinculparse de evasión impositiva. De hecho, Pollicita pidió que el caso pase al fuero penal económico.

Cómo justificó las operaciones con bitcoins

Adorni sostuvo que compró criptomonedas con ahorros que no estaban bancarizados ni declarados, en encuentros con desconocidos en lugares públicos. Que las vendió a otros compradores anónimos que le pagaron en efectivo: uno de ellos, según su relato, le dio en mano el 5 de agosto de 2017 la suma de 296.785,46 dólares. Y que él y su mujer guardaron todo ese dinero, que llegó a sumar 565.000 dólares, dentro de su departamento durante años, hasta que por razones de seguridad tuvieron que usar una parte.

El giro, según su versión, llegó cuando asumió como funcionario. Primero para mudarse: el escrito que explica el traslado a Caballito menciona que, al vivir en un primer piso, “sus vecinos le arrojaban objetos a su patio”. Después para comprar una casa de fin de semana, una decisión que tomaron luego de que Adorni sufriera un “altercado” en la “vía pública”.

La venta del 5 de agosto de 2017 es la más llamativa de todas. Según Adorni, un desconocido le pagó casi 300.000 “dólares billete” en un lugar que no reveló, “sin que mediara intervención de plataforma, entidad financiera o intermediario alguno”. Años después de esas supuestas operaciones, el exfuncionario se mostraba en público escéptico sobre las inversiones cripto y daba una cronología distinta sobre cómo había descubierto el mundo del bitcoin.

Ocho billeteras y un acta que llegó tarde

Adorni afirmó que operó con ocho billeteras en total. Para probar que eran suyas presentó un acta notarial: un escribano dejó asentado que el exfuncionario tiene las claves privadas para operar con esas billeteras, hoy vacías, y se ofreció a entregarlas si la Justicia se las pedía.

“La sola tenencia de la clave privada hace a la titularidad de la billetera”, afirmó su abogado, Matías Ledesma. El problema es la fecha: el acta es de septiembre de este año. Acredita que Adorni dispone de esas billeteras ahora, no que fuera su dueño antes de asumir, cuando se hicieron las operaciones investigadas.

El fiscal comprobó que puede firmar con las claves de las ocho direcciones, pero dejó asentado en su dictamen que no hay forma técnica de atribuir esas direcciones a una persona específica en el momento de las operaciones. También consignó que es imposible rastrear a los responsables de movimientos de hace más de diez años: en esa época no había obligación de identificar a los usuarios y los plazos de conservación de datos de las plataformas ya vencieron.

Con ese panorama, Pollicita entendió que está obligado a aceptar la versión del exjefe de Gabinete porque no puede corroborarla ni desmentirla. Así dio por válida la justificación que la Justicia le había reclamado tras meses de investigación, en los que se detectó un salto apreciable en sus bienes y gastos. Con su planteo de “incompetencia” de la justicia federal penal, el fiscal dejó claro que, a su juicio, no le quedan líneas para seguir investigando si Adorni cometió un delito de corrupción.

El origen del dinero, las compras y las ventas

El origen. Adorni sostuvo que compró las criptomonedas con un capital inicial formado por ahorros de honorarios que ganaron él y su mujer, Bettina Angeletti, durante años con sus actividades profesionales (él como contador, ella como licenciada en administración de empresas), más una herencia que recibió de su padre. De ese dinero no hay rastro. Eran todos “fondos mantenidos por fuera del sistema financiero”, según su propia descripción.

Las compras. Según el relato del abogado defensor, Adorni “se encontraba personalmente con quienes le vendían las criptomonedas, oportunidad en la que estos le transferían los Bitcoin y él entregaba, a cambio, el dinero en efectivo correspondiente”. Ledesma agregó que “por razones de seguridad, esos encuentros se realizaban siempre en lugares públicos, y ninguna de las partes se identificaba, manteniéndose estricta reserva y anonimato”. La defensa admite que de esas operaciones, celebradas entre 2014 y 2017, no hay más “respaldo” que “el relato” de Adorni. Alega que en aquellos años no había una “regulación específica” ni un “mercado de intercambio desarrollado”.

Las ventas. “Ya con ganancias considerables producto de la marcada revalorización que experimentó el activo durante 2017, y con miras a garantizar, a mediano plazo, la educación y el futuro de sus hijos, mi asistido optó por comenzar a desarmar esas posiciones”, escribió Ledesma. La liquidación se concretó igual que la compra: encuentros personales con los compradores en los que entregaba las bitcoins a cambio de efectivo, “manteniéndose la misma reserva de identidad ya señalada”. De las ventas sí hay constancias en “el propio registro público e inmutable de la blockchain”, según el abogado. Está acreditado que cuatro de las ocho direcciones se liquidaron el mismo día, el 5 de agosto de 2017; otra el 26 de marzo de ese año y las tres restantes antes de 2019.

La ganancia. En total, los Adorni dicen haber invertido 200.000 dólares y haber terminado con 591.544,61 dólares como resultado de la compraventa de los criptoactivos. Según su relato, ese dinero nunca pasó por un banco ni por una caja de seguridad: lo tuvieron unos seis años oculto dentro de su departamento de Parque Chacabuco, hasta que, con Adorni ya como funcionario, la mayor parte la invirtieron. Sin embargo, lo declaró al fisco y a la Oficina Anticorrupción dos años y seis meses después de la asunción de Milei, justo cuando la Justicia le detectó gastos e inversiones que no se condecían con los ingresos y el patrimonio declarados del entonces jefe de Gabinete.

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