Adorni regresa al país: la mesa política se reúne en medio del escándalo de los vuelos
Tras una semana envuelto en denuncias por el viaje de su familia, Manuel Adorni vuelve al país. ¿Podrá la mesa política unificar al oficialismo mientras la justicia investiga el uso del avión presidencial? Todos los detalles de la crisis interna.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, retorna a la Argentina tras una polémica semana en el exterior y se prepara para encabezar una crucial reunión de la mesa libertaria. Su regreso ocurre en un clima de fuerte tensión interna, marcado por desplazamientos clave en el Gobierno y denuncias judiciales que lo tienen en el centro de la escena.
Adorni se encontraba en Nueva York participando de la “Argentina Week”, un evento destinado a promover inversiones en el país. Su agenda oficial lo trae de vuelta para retomar las riendas de la gestión desde Balcarce 50.
El encuentro de la mesa política, originalmente pautado para el lunes, fue reprogramado para el próximo martes a las 11:00 horas. La postergación se debe a que Adorni viajará a la provincia de Córdoba el día lunes para acompañar al presidente Javier Milei en una actividad oficial, cumpliendo con su rol de escolta del mandatario.
Un gobierno en ebullición interna
El regreso del vocero presidencial encuentra a la cúpula libertaria intentando recomponerse tras un fuerte movimiento interno. El hecho más resonante fue el desplazamiento de Sebastián Amerio, una figura cercana al asesor Santiago Caputo, de la estructura del Ministerio de Justicia.
Esta decisión, impulsada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, allanó el camino para la consolidación de Juan Bautista Mahiques como titular definitivo de esa cartera. Analistas políticos interpretan este movimiento como un avance significativo del círculo más íntimo de Milei, conocido como “El Jefe”, sobre áreas que hasta entonces eran influenciadas por Caputo.
En este contexto de reacomodamiento de poder, la reunión del martes tendrá un objetivo claro: trabajar para “unificar la dirección” del espacio oficialista. La tarea no es menor, ya que se busca afrontar con una sola voz el complejo año parlamentario que se avecina.
La polémica que viajó en el avión presidencial
Manuel Adorni aterriza en el país literalmente envuelto en una controversia que escaló desde las redes sociales hasta los escritorios de la justicia federal. El escándalo estalló cuando se conoció que su esposa, Bettina Angeletti, formó parte de la comitiva oficial que utilizó el avión presidencial Tango 01 para viajar a los Estados Unidos.
La situación se complejizó con la posterior difusión de imágenes que mostraban a la familia Adorni trasladándose en un jet privado con destino a Punta del Este, Uruguay. Ante la lluvia de críticas por un posible uso irregular de recursos del Estado, el jefe de Gabinete ofreció una defensa que generó aún más revuelo.
Adorni argumentó que su intención era estar acompañado por su familia mientras se dirigía a “deslomarse” trabajando en el viaje de gestión. Esta frase no hizo más que avivar las críticas de la oposición, que ya había presentado denuncias formales ante la Justicia pidiendo investigaciones por enriquecimiento ilícito y malversación de caudales públicos.
Respaldo firme en medio de la tormenta
A pesar de los pedidos de explicaciones públicas y las acciones judiciales en curso, el núcleo duro del Gobierno ha optado por cerrar filas en apoyo a Adorni. Tanto el presidente Javier Milei como su hermana y secretaria general, Karina Milei, le han brindado un respaldo explícito y sin fisuras.
Esta postura de apoyo se mantiene de manera firme en los pasillos de la Casa Rosada, según confirmaron fuentes oficiales. Mientras Adorni cruzaba el Atlántico de regreso, la actividad política en Buenos Aires no se detuvo.
Santiago Caputo y el vicejefe de Gabinete, Diego Santilli, mantuvieron una serie de reuniones constantes durante los últimos días. El foco de estos encuentros fue avanzar en la confección del pliego de candidatos a jueces nacionales que el Poder Ejecutivo planea enviar al Senado para su tratamiento.
La maniobra busca, claramente, retomar la iniciativa política y marcar la agenda luego de una semana dominada por los “ruidos” del escándalo de los vuelos. El Gobierno intenta pasar la página rápidamente y concentrarse en sus objetivos de reforma institucional.