Advierten que los perfiles falsos en redes ya no son un refugio: así se llega a quien está detrás
Un perfil con nombre inventado, un teléfono y una dirección IP: el jefe de Cibercrimen de Chubut explicó qué rastros quedan guardados y en qué casos la Justicia puede pedirlos. No es tan anónimo como parece.
La creencia de que un perfil falso alcanza para publicar cualquier cosa en redes sociales sin que nadie pueda identificar al responsable está cada vez más lejos de la realidad. Lo advirtió Kevin Di Cicco, jefe de la División Cibercrimen de la Policía del Chubut, quien detalló qué rastros quedan detrás de una cuenta y en qué casos una publicación puede convertirse en un delito.
En diálogo con Seta TV, el funcionario fue directo sobre el supuesto anonimato que ofrecen los teléfonos y las computadoras.
"Estar atrás de un teléfono o de un teclado no te garantiza el anonimato ni la impunidad ante conductas delictivas", sostuvo Di Cicco.
La advertencia apunta sobre todo a los llamados "escraches" y a las publicaciones hechas desde cuentas con nombres ficticios o bajo la modalidad de "participante anónimo".
Qué datos quedan guardados cuando se publica
Según explicó el jefe de Cibercrimen, las plataformas almacenan información vinculada a cada cuenta que puede resultar clave en una investigación. Entre esos datos mencionó el número de teléfono asociado y la dirección IP desde la cual se realizaron determinadas conexiones.
"Técnica e informáticamente siempre hay distintas formas de llegar a la persona", afirmó.
Por eso, crear un usuario con un nombre inventado no impide necesariamente que la Justicia llegue a quien está detrás de la publicación.
Cuándo una publicación se transforma en delito
Di Cicco marcó una diferencia entre una denuncia o un descargo hecho en redes y aquellas conductas que sí configuran un delito. En ese grupo ubicó las calumnias, las injurias, las amenazas y la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, práctica conocida popularmente como "pornovenganza".
Y aclaró que usar un perfil falso no cambia nada en ese terreno: si el contenido encuadra en alguna de esas conductas, la eventual responsabilidad penal se mantiene.
Qué puede entregar Meta a la Justicia
Las empresas dueñas de las plataformas pueden aportar información de sus usuarios, pero solo ante un requerimiento formal. En particular, Meta —la compañía propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp— puede ser intimada a proporcionar los datos asociados a una cuenta en el marco de una causa.
"No es que cualquier persona puede ir a Facebook a pedir datos", aclaró el funcionario. La entrega de esa información requiere un pedido de un juez o de un fiscal, según corresponda, y se maneja bajo los procedimientos internos de cada plataforma.
Así, direcciones IP, datos vinculados a una cuenta y otros registros pueden convertirse en evidencia para intentar establecer quién hizo una publicación.
El avance hacia la identidad digital verificada
Durante la entrevista, Di Cicco también se refirió a los cambios regulatorios que distintos países impulsan frente al crecimiento de las redes y los problemas de identidad de los usuarios. Mencionó como ejemplos iniciativas de Australia y Reino Unido, orientadas a reforzar la verificación de edad e identidad en determinados servicios digitales.
Según explicó, algunas regulaciones avanzan hacia sistemas donde los usuarios deberán acreditar su identidad con documentación oficial, de manera similar a los procesos de validación que ya usan bancos o billeteras virtuales.
El objetivo es que las plataformas puedan determinar quién está detrás de una cuenta y verificar, entre otras cosas, si se trata de un adulto o de un menor. Con más herramientas de identificación y más requerimientos judiciales, el margen para usar las redes como un espacio completamente anónimo se achica cada vez más.