Agostina Páez rompe el silencio: la abogada santiagueña denuncia una “cara muy dura del mundo” desde Brasil
Una abogada santiagueña enfrenta un juicio en Brasil y rompe su silencio con impactantes revelaciones. ¿Qué dijo sobre la violencia que asegura padecer y por qué su defensa pidió ayuda urgente a Cancillería?
En el Día Internacional de la Mujer, Agostina Páez (29) publicó un crudo relato sobre la violencia que asegura sufrir desde que su caso por injuria racial se hizo internacional. La profesional santiagueña detalló episodios de hostigamiento, amenazas de muerte y una persecución que, afirma, ha marcado los últimos meses de su vida en Río de Janeiro.
“En estos meses conocí una cara muy dura del mundo. Viví y sigo viviendo situaciones profundamente violentas”, escribió la joven abogada al inicio de un extenso comunicado difundido en sus redes sociales. El texto es su primera declaración pública de envergadura desde que el caso estalló a mediados de enero.
¿Qué denuncia la letrada santiagueña?
Páez sostuvo que ha sido víctima de violencia mediática, judicial y en redes sociales. Afirmó que su imagen fue ampliamente difundida en medios y plataformas digitales, mientras que, según su perspectiva, no se mostró el mismo enfoque sobre otras personas involucradas en el episodio original.
La abogada fue más allá en sus acusaciones. Denunció haber recibido mensajes de odio, amenazas y un hostigamiento constante en línea. “Violencia en las palabras, en los juicios públicos y en los mensajes llenos de odio”, expresó, revelando que incluso recibió amenazas de muerte, de violación y agresiones físicas.
El origen de todo se remonta al 14 de enero de 2026, cuando se registró un altercado en un bar de Ipanema, Río de Janeiro. Una discusión por la cuenta derivó en la filmación de unos videos que fueron interpretados como gestos discriminatorios y se viralizaron rápidamente.
El proceso judicial que la mantiene en vilo
A raíz de ese hecho, la justicia brasileña la imputó por el delito de injuria racial, que en ese país conlleva penas de entre dos y cinco años de prisión. Como medidas cautelares, a Páez se le confiscó el pasaporte, se le prohibió salir de Brasil y se le ordenó el uso de una tobillera electrónica de monitoreo.
La situación se agravó a comienzos de febrero, cuando el Ministerio Público solicitó su prisión preventiva por riesgo de fuga. Esto derivó en una breve detención en una comisaría y en el complejo penitenciario de Bangú, aunque la medida fue revocada posteriormente.
El proceso dio un giro crucial el 5 de marzo de 2026, cuando la justicia brasileña resolvió elevar la causa a juicio oral, al considerar que existen pruebas suficientes para continuar. En paralelo, la defensa de la santiagueña solicitó la intervención de la Cancillería argentina para evaluar trasladar el proceso a Argentina o garantizar su seguridad.
La defensa y la mirada sobre el hecho
En su publicación, Páez también cuestionó el desarrollo del proceso judicial. Señaló que quienes intervienen en la causa “no tienen en cuenta el contexto de violencia que sufrí como mujer extranjera” y reiteró con firmeza su postura sobre el hecho central: “Y no, no soy racista”.
Reflexionando en el marco del 8 de marzo, la abogada cerró su mensaje con una idea contundente: “El Día de la Mujer no se celebra, se conmemora porque nace de la lucha de mujeres que enfrentaron violencia, desigualdad y silencio”. Su caso, que mezcla acusaciones penales graves con denuncias de victimización, continúa su curso en los tribunales brasileños mientras genera repercusiones a miles de kilómetros de su Santiago del Estero natal.