Agua marrón y baja presión: el reclamo que crece en el centro y la periferia de La Plata
El agua marrón y la baja presión ya no son solo un problema de la periferia. ¿Qué está pasando en el centro de La Plata y por qué los vecinos están cada vez más enojados?
El servicio de agua en La Plata vuelve a estar en el ojo de la tormenta. Mientras los vecinos de la periferia ya venían denunciando falta de suministro y agua turbia, ahora el problema se trasladó al corazón de la ciudad, donde el agua marrón y la escasa presión complican la vida en departamentos, comercios y viviendas del casco urbano.
Los reclamos se acumulan y la preocupación crece. En Tolosa, por ejemplo, la situación es crítica: en la zona de 17 y 532, los habitantes aseguran que desde hace más de un mes no tienen presión suficiente en sus casas. “Tenemos que juntar agua en baldes desde canillas que están lejos”, relataron, visiblemente molestos.
Estos vecinos dijeron que elevaron sus quejas tanto a ABSA como a la Autoridad del Agua, pero hasta ahora no recibieron ninguna respuesta sobre las causas de la baja presión ni una fecha para la normalización del servicio. Lo que sí llega puntual, según denuncian, son las facturas.
¿Qué pasa con la calidad del agua?
El agua turbia que reciben muchos hogares no es un detalle menor. Los especialistas advierten que la obsolescencia de las cañerías de distribución domiciliaria es uno de los factores clave. Las pérdidas históricas y el reingreso de agua acumulada, cargada de sustancias potencialmente contaminantes, explican en parte el problema.
La falta de inversiones oportunas en infraestructura ha sido una constante. Y eso se traduce en un servicio que no solo es deficiente, sino que también pone en riesgo la salud de los vecinos, que pasan de recibir líquido turbio a no recibir ni una gota.
El malestar es generalizado. En el centro, los comerciantes y residentes también alzan la voz. La baja presión afecta desde el simple acto de ducharse hasta el funcionamiento de electrodomésticos y la actividad comercial.
La situación, lejos de resolverse, parece agravarse con el paso de los días. Los antecedentes en la materia son numerosos y no hacen más que profundizar la incertidumbre y la desconfianza de una población que exige respuestas concretas.
Las obras para renovar la red de agua potable son consideradas impostergables. Sin ellas, el servicio seguirá siendo ineficaz y poco confiable, y los vecinos continuarán soportando condiciones que, en pleno siglo XXI, resultan inaceptables.