Aguas Blancas: el choque que nadie frenó y la advertencia que heló a todos
El cruce entre prefectos y bagayeros en el río Bermejo no fue un hecho aislado: el interventor de Aguas Blancas ya había advertido que, sin cambios en el control, los choques iban a repetirse. Ahora redobló la apuesta con una propuesta que nadie esperaba.
Un nuevo enfrentamiento entre prefectos y bagayeros volvió a encender la frontera de Aguas Blancas. Ocurrió el viernes a la mañana, en la playa del río Bermejo, cuando los uniformados controlaban la mercadería que se traslada hacia Bolivia por pasos no habilitados y secuestraron parte de la carga.
La reacción de los trabajadores de frontera derivó en un cruce con los efectivos, un escenario que ya se había vivido el 27 de agosto, cuando hubo piedrazos contra Prefectura. Aquel episodio había puesto sobre la mesa la posibilidad de cerrar temporalmente los cruces clandestinos, una alternativa que ahora vuelve a tomar fuerza.
Dos miradas que chocan
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, habló con El Tribuno y fue directo: lo que pasa en la frontera es un choque cultural entre dos formas de ver la actividad. "Tenemos ahí un choque cultural, que son los prefectos que vienen de otras provincias y para ellos entienden que la prioridad es el contrabando", afirmó.
Zigarán cuestionó que el Plan Güemes, que busca combatir el narcotráfico y controlar el contrabando, no articule con las autoridades locales. "Nosotros somos los que sabemos lo que pasa, pero ellos se manejan de manera autónoma, no nos dan participación", sostuvo.
El funcionario también se refirió a las quejas de los bagayeros, que aseguran que durante los operativos se retira mercadería sin labrar actas. "Hay muchas quejas que sacan sin hacer acta, que esto que lo otro, lo cual es incomprobable", explicó.
La propuesta que incomoda
Para ponerle un freno a la desconfianza, Zigarán propuso que los prefectos usen cámaras corporales de manera obligatoria. "Deberían ponerle de manera obligatoria bodycam a los prefectos, en donde haya un monitoreo y ahí no hay ninguna duda de nada de lo que está pasando", lanzó.
Pero también apuntó contra la postura de quienes cruzan mercadería por pasos no habilitados. "Del lado de los románticos de trabajadores de frontera, en el diccionario de ellos no entra palabra control, no entra palabra contrabando, no entra palabra narcotráfico, ilegal, ilegítimo, paso clandestino", expresó. Y agregó: "Ellos creen que con la frase estamos trabajando tienen derecho a pasar o cruzar cualquier cosa y pretenden no ser controlados".
El interventor advirtió que, si no se modifica el esquema, los choques van a repetirse. "Vamos a seguir produciéndose más choques de este tipo", afirmó.
Tras el primer enfrentamiento de agosto, Zigarán había planteado cerrar los pasos clandestinos por diez días para ordenar la circulación. "Deberíamos cerrar el paso clandestino 10 días y todo el mundo que pase por Aduana y Migraciones", había dicho entonces, convencido de que una medida así permitiría evaluar el impacto del esquema actual.