Aguas Blancas: el negocio que crece en la frontera y la advertencia sobre los chicos que salen del secundario
El interventor de Aguas Blancas contó cómo los chicos que terminan el secundario se volvieron el objetivo de los que manejan el negocio ilegal en la frontera. Y arriesgó una cifra sobre cuánta gente vive de esa actividad.
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, puso el foco en una actividad que crece a la vista de todos en la frontera con Bolivia: el traslado ilegal de mercadería. Según advirtió, los jóvenes que terminan el secundario se convirtieron en el blanco más buscado por quienes manejan ese circuito.
"El temor es que los chicos que salen del secundario, que no tienen ninguna proyección de estudiar, o algo por cuestiones económicas, son el primer blanco de la tentación de estos tipos que están afuera de las escuelas, buscando mulas o mochileros que les lleven las cosas", sostuvo el funcionario.
Qué es un bagayero y por qué se pelea en la frontera
Zigarán definió con precisión el rol del bagayero, también llamado pasador, y lo desligó de la figura de un gran comerciante: "Es parte de una estructura comercial ilegal; el bagayero es un pasador, no es un capitalista que está invirtiendo para vender o revender. El bagayero le transporta la mercadería a un tercero".
Esa dependencia explica, según su análisis, los choques que se repiten en la zona. "Por qué se producen los enfrentamientos, porque si pierde la carga, después se la cobran al bagayero. ¿Cómo demostrás que te sacó la carga un prefecto, haciendo un revuelo? Si no, queda como que yo me robé la carga; esto es todos los días la misma historia", detalló.
Cuánta gente vive de esta actividad en Aguas Blancas
Consultado sobre la cantidad de personas que hoy dependen del negocio ilegal, el interventor arriesgó una cifra: "Debe haber 1000 personas; no es solo bagayeros. Los bagayeros llegan hasta los vehículos de transporte, todo un pueblo vive de esto", cerró en diálogo con FM Pacífico.
Zigarán también marcó que hoy "todos quieren ser pasadores o trabajar en las chalanas", una postal que retrata cómo la ilegalidad se volvió una salida laboral para buena parte de la comunidad fronteriza.