Aislados por la crecida, los forestales piden una salida que Vialidad todavía no habilita
La ruta 12 sigue cortada por la crecida de los arroyos y Montecarlo y Piray quedaron aisladas. Los forestales mandaron una nota a Vialidad pidiendo una salida que todavía no llegó.
La interrupción total del tránsito sobre la ruta nacional 12, a la altura de los puentes de los arroyos Paranay y Piray Guazú, en el norte de Misiones, ya golpea al sector comercial e industrial de la zona. Las localidades de Montecarlo y Piray quedaron aisladas y la forestoindustria advierte que la situación empieza a complicar la producción.
La Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap) envió una nota a Vialidad Nacional para pedir que se habilite una circulación parcial y controlada en lugar del corte total. La propuesta es un esquema de tránsito dirigido, con señalización y habilitación alternada de una mano cada 30 minutos.
"Nos pareció que se tomó una decisión muy rápida del corte total haciendo que queden aisladas las localidades de Montecarlo y Piray totalmente", lamentó Enrique Bongers, presidente de la entidad, en diálogo con El Territorio.
Según el titular de Amayadap, la medida fue restrictiva antes de que el agua llegara a los puentes. Desde la cámara forestoindustrial sostienen que las estructuras están en buenas condiciones y que los arroyos no arrastran material: el problema pasa solo por el nivel del agua.
"Esperemos que el agua no siga subiendo y que se pueda habilitar al menos una mano cada 30 minutos, de manera lenta, pero que no sea un corte total", expresó Bongers.
El puente del Paranay, bajo monitoreo
Sobre el arroyo Paranay la circulación sigue totalmente interrumpida mientras técnicos de Vialidad Nacional controlan el nivel del cauce. De acuerdo a las últimas mediciones informadas, faltaban unos 73 centímetros para que el agua alcanzara la calzada.
La crecida no solo dejó aisladas a Montecarlo y Piray. También afecta la posibilidad de abastecimiento de las industrias que están cerca de los puentes, según advirtió el propio Bongers.
Aserraderos sin rollos y fletes más caros
El impacto económico ya se siente puertas adentro de los establecimientos. Las lluvias de las últimas semanas impidieron trabajar con normalidad en las áreas de extracción y trasladar los rollos, lo que redujo las existencias en las planchadas.
"Ya hay varios aserraderos que me comentan que están con baja o nula provisión de rollos: se están quedando sin materia prima en sus planchadas", afirmó el titular de Amayadap.
A esa presión se sumó la interrupción de la ruta 12, que complica tanto el ingreso de madera como el despacho de los productos terminados. Las empresas deben recurrir a recorridos más largos hacia los centros de distribución y los puertos, con mayores costos de transporte y riesgo de incumplir plazos comerciales.
"Hay que tener en cuenta que los compromisos de exportación siempre son por fechas y no se pueden incumplir", remarcó Bongers. En ese contexto, estimó que las industrias madereras tendrán que absorber fletes más altos hacia el puerto de Buenos Aires por los trayectos alternativos.
Tormentas, techos volados y paneles dañados
El empresario recordó además que las tormentas de aproximadamente dos semanas atrás provocaron daños materiales en establecimientos industriales del norte misionero. Algunas industrias de Puerto Esperanza y Colonia Victoria sufrieron voladuras de techos y tinglados, y también daños en paneles solares.
A esos perjuicios se sumó la crecida de los arroyos Paranay y Piray Guazú, que restringió la circulación sobre una vía clave para el movimiento comercial y productivo del Alto Paraná.
"Esta crecida de los arroyos Piray Guazú y Paranay no solamente aisló esas dos localidades, sino que también afecta la posibilidad de abastecimiento de las industrias que están cercanas", señaló Bongers.