Ajuste nuclear: el Gobierno recorta la CNEA y los trabajadores alertan sobre un vaciamiento estratégico
El Gobierno redujo la estructura de la CNEA de 645 a 272 unidades. ¿Qué pasará con los proyectos nucleares estratégicos y la producción de radioisótopos?
El Ejecutivo nacional oficializó una nueva restructuración de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) a través del Decreto 655/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial. La medida profundiza el ajuste en el sector nuclear, que ya había sufrido despidos masivos en julio, y reduce de 645 a 272 las unidades organizativas, un achique del 57,83% que el funcionario Ravier celebró como parte de la gestión libertaria.
La normativa fija un plazo de 60 días para que las autoridades de la CNEA presenten una nueva estructura organizativa ante la Secretaría de Transformación del Estado y Función Pública, bajo la órbita del Ministerio de Desregulación. Los gremios advierten que esto implica una pérdida de capacidad operativa en áreas clave como la producción de radioisótopos para tratamientos oncológicos.
¿Qué cambia con el nuevo organigrama?
La estructura anterior contaba con 645 unidades: 2 autoridades políticas, 11 gerencias de área, 45 gerencias de segundo nivel, 49 subgerencias, 240 departamentos, 283 divisiones, 7 secciones, y varias unidades de auditoría. El decreto ahora establece un máximo de 32 gerencias de segundo nivel, 48 subgerencias, 168 departamentos y solo 7 divisiones, eliminando la mayoría de los niveles inferiores.
El texto oficial detalla: “La que deberá prever un máximo de treinta y dos (32) Gerencias de segundo nivel operativo, cuarenta y ocho (48) Subgerencias… ciento sesenta y ocho (168) Departamentos y siete (7) Divisiones.”
Protestas y denuncias de “cientificidio”
Los trabajadores nucleares, nucleados en ATE y APCNEAN, denuncian que el ajuste compromete la producción de radioisótopos esenciales para la salud pública y acelera la fuga de profesionales calificados. En las sedes de la CNEA continúan las protestas, con reclamos por la reincorporación de los despedidos y la defensa de proyectos estratégicos como el reactor CAREM y el RA-10.
Diputados de Unión por la Patria recibieron a trabajadores del CONICET y la CNEA, que calificaron la situación como un “cientificidio” y alertaron sobre la pérdida de soberanía tecnológica nuclear construida durante más de siete décadas. Dirigentes denunciaron que los despidos podrían estar vinculados a un acuerdo para transferir secretos tecnológicos del CAREM a empresas estadounidenses.
Por su parte, la Secretaría de Asuntos Nucleares justificó la medida en la necesidad de “optimizar” la gestión y reducir el “sobredimensionamiento”. Sin embargo, los trabajadores sostienen que se trata de un vaciamiento deliberado que paraliza la investigación aplicada a la salud y la energía.