Alarma en la frontera norte: el contrabando que no para y el dato que preocupa a todo el país
El interventor de Aguas Blancas reveló cifras alarmantes sobre el contrabando y el narcotráfico en la frontera con Bolivia. ¿Qué pasa con la mercadería que ingresa y por qué los controles no alcanzan?
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, encendió las alertas sobre el ingreso descontrolado de mercadería ilegal desde Bolivia y reclamó una intervención urgente del Gobierno nacional. “Estamos al lado de un país que fabrica unas 400 toneladas de cocaína anuales y apenas se secuestraron siete toneladas”, disparó el funcionario, en una advertencia que trasciende la economía local.
Aguas Blancas, frente a la ciudad boliviana de Bermejo, es uno de los pasos más sensibles del norte argentino. Según Zigarán, diariamente cruzan productos ilegales en cantidades que ya modificaron la dinámica de los controles.
¿Qué pasa con la mercadería que ingresa?
El funcionario explicó que el circuito de contrabando no se limita a la frontera, sino que abastece mercados informales de todo el país. “Esa mercadería abastece prácticamente a todo el país y termina llegando a ferias como La Salada y a numerosos centros de venta informal”, sostuvo.
Como ejemplo, mencionó el reciente procedimiento en Santa Fe, donde interceptaron un camión con acoplado proveniente de Aguas Blancas que trasladaba mercadería valuada en unos 1.500 millones de pesos, principalmente indumentaria de invierno. Sin embargo, consideró que ese operativo representa solo una pequeña porción del movimiento diario.
“Vehículos de esas características salen desde Aguas Blancas dos veces por día. Por eso calculo que únicamente por este paso internacional ingresan productos de contrabando por unos tres mil millones de pesos diarios”, manifestó.
El riesgo del narcotráfico
Zigarán también puso el foco sobre el narcotráfico y trazó un panorama preocupante respecto del volumen de cocaína que podría atravesar la región. Recordó que Bolivia mantiene una importante producción de estupefacientes y cuestionó la diferencia entre lo producido y las cantidades incautadas.
“Si la ministra de Seguridad reconoció que el año pasado se secuestraron apenas siete toneladas, existe una enorme cantidad que logró pasar por los puertos argentinos sin ser detectada”, señaló.
Respecto de la situación política y social que atraviesa Bolivia, indicó que hasta el momento el único efecto visible en la frontera fue el aumento en el precio de la hoja de coca. Aclaró, sin embargo, que no hubo modificaciones significativas en otros productos que ingresan de manera irregular, como electrodomésticos y artículos diversos.
¿Qué pasó con los pasos clandestinos?
Zigarán repasó las acciones impulsadas desde su intervención municipal y recordó que al asumir encontró operativos activos de ingreso ilegal, entre ellos el funcionamiento de “Finca Karina”, un paso clandestino utilizado del lado argentino, además de los conocidos “gomones” operados por ciudadanos bolivianos.
“Hace unos ocho meses la fiscalía ordenó procedimientos y hoy Finca Karina dejó de funcionar y los gomones desaparecieron. Ahora quienes participaban de ese esquema buscan instalarse dentro de Aguas Blancas y yo no estoy de acuerdo porque cualquier actividad comercial debe beneficiar primero a nuestra comunidad o, al menos, a localidades argentinas”, indicó.
El funcionario sostuvo que la magnitud del contrabando modificó incluso la dinámica de los controles y señaló que la mayoría de las incautaciones ya no se producen en territorio salteño.
“No hay semana en que no aparezcan procedimientos en Tucumán, Santiago del Estero o el Litoral con mercadería proveniente de Aguas Blancas. Ya casi no hay secuestros en Salta y eso demuestra que nos coparon el territorio provincial”, aseguró.
Pese a sus cuestionamientos, Zigarán reconoció que una parte importante de la economía local depende de esa actividad informal. “La gente de Aguas Blancas vive de trasladar la mercadería hasta los camiones de carga, pero los excesos y el volumen que alcanzó este negocio generan una enorme preocupación”, expresó.
Críticas al destino de lo incautado
Otro de los puntos señalados por el interventor estuvo vinculado al destino de los productos secuestrados por las fuerzas federales, particularmente los neumáticos decomisados.
“Cada quince días salen camiones cargados con neumáticos y otras mercaderías rumbo a Altos Hornos Zapla, en Jujuy, donde son destruidos. No entiendo por qué no se buscan mecanismos para reutilizar al menos parte de esos elementos en ambulancias, patrulleros, autobombas o vehículos municipales”, cuestionó.
Según planteó, esos bienes podrían cubrir necesidades concretas de organismos públicos y entidades de servicio. “Todos sabemos cuánto gastan las provincias en neumáticos y mantenimiento vehicular. Destruir todo sin analizar una utilidad parece un sinsentido”, agregó.
También criticó el mecanismo utilizado para distribuir otras mercaderías decomisadas que quedan bajo la órbita de la Secretaría General de la Presidencia y propuso que los productos puedan llegar a sectores vulnerables.
“Con las necesidades que atraviesan miles de familias salteñas, sería importante que ropa, zapatillas y abrigo llegaran a quienes más lo necesitan, especialmente en comunidades vulnerables del Chaco salteño o zonas afectadas por inundaciones”, afirmó.
Al cierre, Zigarán sintetizó su visión sobre la problemática y apuntó a una falta de coordinación en las políticas vinculadas al control fronterizo. “Todo esto forma parte de un enorme desorden en las políticas nacionales relacionadas con el manejo de los pasos internacionales”, concluyó.