Alarma en Mendoza: los números que revelan una crisis silenciosa que golpea a los más jóvenes
Una suba del 40% en casos consumados y 800 intentos al año: los números crudos de una problemática que tiene en alerta al sistema sanitario mendocino. ¿Qué zonas son las más críticas y a qué grupo etario afecta principalmente?
Un aumento cercano al 40% en los casos consumados marca una tendencia que preocupa a las autoridades sanitarias. La salud mental se ha convertido en una de las principales urgencias del sistema de salud mendocino, con cifras que dibujan un panorama complejo y zonas de la provincia donde la situación es crítica.
Según datos oficiales del director de Salud Mental y Consumos Problemáticos, Manuel Vilapriño, durante el año 2024 se registraron 240 suicidios consumados en Mendoza. Esta cifra representa un incremento aproximado del 40% respecto al año anterior, aunque desde el Gobierno aclaran que parte de este aumento responde a una mejora en la calidad del registro de los casos.
¿Dónde se concentra el problema?
El mapa de la problemática no es uniforme. Santa Rosa y Junín son los departamentos que encabezan las tasas más altas de suicidio, seguidos por San Rafael. “El Este es una zona con un índice de criticidad alto”, advirtió Vilapriño, explicando la estrategia de fortalecer la infraestructura de salud mental en los hospitales de esa región.
Los intentos de suicidio, por su parte, rondan los 800 casos anuales, una cifra que muestra la magnitud del fenómeno más allá de los desenlaces fatales. Vilapriño insistió en que el suicidio es la consecuencia final de un proceso complejo: “No existe la persona suicida, es un proceso multifactorial”, señaló, aludiendo a la intervención de factores sociales, económicos, familiares, psicológicos y biológicos.
El perfil de mayor vulnerabilidad
Un análisis detallado de las cifras revela quiénes son los más afectados. El 77% de los suicidios consumados corresponde a varones. Además, un dato que llama la atención es que el 50% de los casos se concentra en personas de entre 11 y 35 años, aunque la edad promedio general se ubica en los 50 años.
Frente a este escenario, la respuesta del sistema sanitario ha sido ampliar su red. Vilapriño detalló que se incrementó en un 50% el personal especializado, se cuenta con 11 hospitales con guardias especializadas y se reforzó el primer nivel de atención. “Todo esto se complementa con el objetivo de fortalecer las áreas de internación, especialmente en zonas críticas como el Este”, explicó. Actualmente, la provincia dispone de 281 camas disponibles para salud mental.
Una demanda que redefine los hospitales
El crecimiento de la demanda en salud mental ocurre en paralelo a otro fenómeno que está reconfigurando los servicios: una marcada caída en los nacimientos. Vilapriño ofreció un ejemplo contundente: “Nace 1 bebé cada 3 días en Rivadavia, con una tasa de ocupación de la maternidad del 10 al 12%, mientras que tenemos más del 90% de ocupación en camas de salud mental”.
Esta realidad justifica decisiones como el cierre del servicio de maternidad del Hospital Saporiti, explicó el ministro de Salud, Rodolfo Montero. Mientras las maternidades registran una bajísima actividad, la demanda de camas en salud mental supera el 90% de ocupación. “La población nos demanda camas en salud mental y no de maternidad”, sostuvo Montero, agregando que las maternidades con poca actividad pueden volverse riesgosas por la falta de práctica médica suficiente.
Para atender emergencias, la línea telefónica 148 de salud mental funciona las 24 horas, complementando el trabajo de la red asistencial que busca contener una problemática que, según las autoridades, es una de las principales preocupaciones actuales.