Alcoholemia al volante: el proyecto que busca que manejar borracho sea delito antes de matar
¿Manejar alcoholizado debería ser delito antes de provocar una tragedia? El proyecto de Pamela Verasay propone penas más duras y un cambio de paradigma: dejar de hablar de accidentes para hablar de delitos viales.
La diputada nacional por Mendoza, Pamela Verasay (UCR), junto a su par Lisandro Nieri, presentó una iniciativa para reformar el Código Penal y endurecer las sanciones por delitos viales. La propuesta apunta a que quienes conduzcan alcoholizados o huyan tras un choque no queden impunes, y a que la Justicia tenga herramientas para aplicar penas proporcionales al daño causado.
Las estadísticas son contundentes: en Argentina mueren unas 4.000 personas por año en siniestros viales. Según el Observatorio Vial de la Secretaría de Transporte, en el primer semestre de 2026 los fallecidos llegaron a 1.938, un promedio de casi 11 por día.
¿Quiénes son las víctimas?
El 52% de las muertes ocurre en rutas nacionales o provinciales, mientras que el 26% se produce en calles y el 16% en avenidas. El 54% fallece de noche y el 56% en colisiones. El 78% de las víctimas son hombres, el 44% tiene entre 15 y 34 años, y el 48% son motociclistas.
Pero hay un dato que no aparece en los informes oficiales: cuántas de esas muertes fueron provocadas por conductores alcoholizados, bajo efectos de drogas, que huyeron o manejaron de forma temeraria. La asociación Luchemos por la Vida estima que entre el 20% y el 25% de los siniestros fatales tiene alcoholemia positiva, y que el exceso de velocidad está presente en el 40% al 50% de los casos.
El problema de las penas
Hoy, quienes matan al volante en estado de ebriedad o en una “picada” suelen recibir penas en suspenso o son excarcelados rápidamente. Además, los procesos son tan lentos que muchas causas prescriben antes de llegar a una condena firme.
Verasay fue contundente al explicar la necesidad de la reforma: “El problema es claro, las leyes se quedaron viejas. Hay gente que se sube al auto alcoholizada y mata, o que mata y se da a la fuga para no hacerse el test de alcoholemia, y después solo le dan una pena en suspenso. Con el alcohol pasa algo peor: hoy no es delito manejar alcoholizado hasta que se produce una tragedia. Esperar a que muera alguien para actuar ya es tarde”.
La legisladora también apuntó contra la Justicia: “No creo que sea justo meter a todos en la misma bolsa, pero sí hay un problema de criterio. Algunos juzgados aplican las penas con mucha flexibilidad: ves sentencias que son prácticamente simbólicas. Y del otro lado tenés familias enteras destruidas”. Como ejemplo, mencionó el caso de Alan Villouta, en Mendoza, cuya condena fue confirmada pero luego prescribió por demoras irracionales en el proceso.
¿Qué propone el proyecto?
La iniciativa contempla tres ejes centrales:
1. Endurecer las penas: para homicidio vial, la pena pasaría de 3 a 5 años en el delito básico, y de 4 a 10 si hay agravantes. Para lesiones graves, de 2 a 6 años.
2. Crear el delito de conducción con alcoholemia: para poder sancionar a quien maneja alcoholizado antes de que cause una tragedia.
3. Arreglar el vacío de la prescripción: que el plazo se reinicie cuando una condena es confirmada en una instancia superior.
Verasay aclaró que no están inventando nada nuevo: “Otros países ya lo hacen así”.
Prevención: la otra pata
La vicepresidenta de la UCR cerró con un mensaje sobre las campañas de concientización: “Con la ley sola no alcanza. La gente tiene que entender que manejar alcoholizado o huir después de un choque no es un accidente: es una decisión que pone en riesgo a otros”. Y remarcó la importancia de la educación vial desde la escuela, los controles en ruta y más operativos de alcoholemia.