Alerta cósmica: el asteroide que puso en vilo a los científicos tiene un nuevo destino
La NASA activó un protocolo de emergencia por un asteroide con un 4.3% de chances de chocar contra la Luna. Ahora, el telescopio James Webb dio un veredicto final sobre su destino. Enterate qué habría pasado si el impacto se hubiera concretado y por qué los científicos están más tranquilos.
Una amenaza espacial que generó preocupación a nivel mundial acaba de ser reevaluada. El asteroide 2024 YR4, que llegó a tener una probabilidad de impacto contra la Luna, finalmente pasará de largo. Nuevas observaciones del telescopio más poderoso del mundo han trazado su ruta con precisión, descartando un choque catastrófico que habría creado un espectáculo único y peligroso.
El descubrimiento de este cuerpo celeste a fines de 2024 generó un revuelo significativo en la comunidad astronómica. Con un diámetro estimado de unos 60 metros, su potencial destructivo era enorme: un impacto directo podría haber arrasado una ciudad entera o desencadenar un tsunami devastador si cayera en un océano.
¿Por qué causó tanta alarma?
Tras su primer avistamiento el 27 de diciembre de 2024, el asteroide fue catalogado, brevemente, como el más peligroso jamás descubierto. Inicialmente, se descartó un impacto con la Tierra, pero la Luna era otro cantar. Los cálculos arrojaban una probabilidad del 4.3% de que chocara contra nuestro satélite natural en una fecha concreta: el 22 de diciembre de 2032.
Esta incertidumbre obligó a la NASA a activar un protocolo de emergencia. La razón de la falta de certeza era clara: la órbita del asteroide alrededor del Sol no se conocía con la precisión suficiente. Como señaló la publicación *Space*, esto impedía determinar con seguridad si su camino se cruzaría con el de la Luna.
La mirada definitiva del James Webb
Los astrónomos creían que tendrían que esperar hasta 2028 para obtener observaciones más claras. Sin embargo, investigadores del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (JHUAPL) idearon un plan. Identificaron una ventana de oportunidad para que el Telescopio Espacial James Webb (JWST) estudiara al asteroide entre el 18 y el 26 de febrero de este año.
El plan funcionó. Cuando el JWST detectó al asteroide el 18 de febrero, sus instrumentos de última generación pudieron trazar su órbita con una precisión sin precedentes. El veredicto fue claro y aliviador: el 2024 YR4 pasará cerca de la Luna, pero no impactará en su superficie.
El encuentro cercano está previsto para diciembre de 2032, cuando el asteroide pasará a una distancia de aproximadamente 21.200 kilómetros de altitud sobre la Luna. Una distancia segura que descarta cualquier colisión.
Este crucial trabajo de análisis fue una colaboración internacional. Los especialistas del JHUAPL trabajaron codo a codo con ingenieros del telescopio espacial James Webb, el Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra de la Agencia Espacial Europea y el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA.
El escenario catastrófico que no ocurrirá
¿Qué habría pasado si el impacto se hubiera concretado? Los científicos ya tenían el escenario modelado. Según *Space*, el choque habría ofrecido un “espectáculo impresionante a los observadores terrestres”, con un destello brillante visible en la Luna.
En la superficie lunar, el asteroide habría excavado un nuevo cráter de aproximadamente 1 kilómetro de diámetro. La energía liberada en el impacto habría sido colosal, equivalente a 6 millones de toneladas de TNT.
Pero las consecuencias no se habrían limitado a nuestro satélite. Millones de kilos de escombros lunares habrían escapado al espacio, dirigiéndose hacia la Tierra. El resultado habría sido una lluvia de meteoritos única, que se habría extendido por varios días y que, según las descripciones, también habría entrañado sus propios peligros.
Afortunadamente, este escenario apocalíptico ya no está en los planes del universo. El asteroide 2024 YR4 continuará su viaje solitario, y la Tierra y la Luna pueden respirar tranquilas, al menos por esta vez.