Alerta de los nutricionistas: lo que pretenden eliminar de los alimentos y nadie te está contando
Mientras se debate el futuro de los octógonos en los alimentos, los especialistas lanzan una advertencia que involucra a toda la población. ¿Sabés qué se perdería si los eliminan?
El Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires encendió las alarmas ante las propuestas que buscan modificar la Ley de Etiquetado Frontal. En la mira están los octógonos negros y las restricciones a la publicidad dirigida a niños.
¿Qué está en juego realmente?
Laura Salzman, presidenta del colegio, explicó que no solo peligra el etiquetado frontal, sino un conjunto de políticas públicas que protegen a la infancia de estrategias de marketing alimentario. “Lo que está en riesgo no es sólo el etiquetado frontal sino un conjunto de políticas públicas, entre ellas regulaciones relacionadas con la publicidad dirigida a la niñez, la promoción de productos no saludables y en entornos escolares”, afirmó.
Desde la institución remarcaron que la ley fue construida sobre evidencia científica y respaldada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Representa un avance en el derecho a la información alimentaria clara y visible.
¿Por qué son clave los octógonos negros?
Los sellos permiten identificar rápidamente excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías, asociados a enfermedades crónicas no transmisibles. Salzman sostuvo que “la eliminación de los sellos es un golpe al derecho de la población a conocer que está consumiendo. Los octógonos ‘traducen’ rápidamente la información nutricional, convirtiendo tablas complejas en advertencias visibles y simples que se comparan en segundos”. Según la evidencia, es el sistema más eficaz para aumentar la percepción de riesgo y reducir la compra de productos poco saludables.
Los nutricionistas advirtieron que retroceder en estas medidas profundiza desigualdades, especialmente en niños y adolescentes, más expuestos al marketing. “Defender el etiquetado frontal es defender el derecho a saber qué comemos. La información alimentaria clara y accesible no debe ser objeto de retrocesos”, concluyeron.