Alerta en Añatuya: El monitoreo policial captó algo inusual cerca del monasterio y lo que pasó después conmovió a los agentes

Las cámaras de seguridad en Añatuya captaron a tres personas entrando a una zona peligrosa. Cuando la policía llegó, descubrieron una situación desgarradora que nadie se esperaba. ¿Lograron evitar lo peor?

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Alerta en Añatuya: El monitoreo policial captó algo inusual cerca del monasterio y lo que pasó después conmovió a los agentes

Un operativo policial urgente movilizó a efectivos de la Comisaría Comunitaria Nº 41 en Añatuya, luego de que las cámaras de seguridad detectaran movimientos sospechosos en una zona boscosa. Lo que encontraron al adentrarse en la maleza cambió por completo el motivo de la intervención.

Este mediodía, la Sala de Monitoreo activó las alarmas. Las imágenes mostraban a tres personas adentrándose en un sector de densa vegetación y poco transitado, cercano a la avenida Belgrano Prolongación y al Monasterio Madre de Dios, en el sudoeste de la ciudad.

Inmediatamente, se despachó una patrulla al lugar para verificar la situación de urgencia. El cabo Vázquez junto a los agentes Villafañe y Olivera fueron los encargados de la misión.

¿Qué descubrieron en el monte?

Al llegar e internarse en el monte, los uniformados lograron interceptar a dos hombres y una mujer. Los individuos fueron identificados posteriormente como Felipe Andrés Britos, de 31 años, Carolina Tapia, de 43, y Sebastián Fernández, de 38. Los dos primeros residen en el barrio Tradición de Añatuya.

En un principio, los tres negaron rotundamente haber solicitado ayuda alguna. Sin embargo, la tensión del momento llevó a uno de ellos a revelar la verdadera razón de su presencia en ese lugar apartado.

Felipe Britos confesó a los policías que su concubina, Carolina Tapia, se había internado en la maleza con la firme intención de quitarse la vida. La mujer, según el parte policial, se dirigió a esa zona con el propósito de lastimarse.

Una intervención que evitó lo peor

La rápida acción de los efectivos, sumada a la intervención de las personas que acompañaban a la mujer, fue crucial. Lograron evitar una potencial tragedia a escasos metros del conocido recinto religioso, el Monasterio Madre de Dios.

Afortunadamente, al ser encontrada, Carolina Tapia no presentaba lesiones físicas visibles. No obstante, en un gesto que preocupó a los rescatistas, se negó a recibir cualquier tipo de asistencia médica o a ser trasladada a un centro de salud para una evaluación más profunda.

Finalizado el episodio, los tres involucrados fueron invitados a concurrir a la dependencia policial para formalizar las actuaciones correspondientes. Sin embargo, decidieron no realizar trámites judiciales ni radicar denuncias formales, retirándose del lugar por sus propios medios.

El hecho quedó registrado en la comisaría bajo el concepto de una simple “novedad”. No obstante, las autoridades destacaron un punto fundamental: la detección inmediata por el sistema de monitoreo urbano fue el factor clave que permitió prevenir un desenlace infinitamente más grave en aquel paraje solitario de Añatuya.

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