Alerta en Chaco: el sistema carcelario no da abasto y la reforma de la reiterancia podría colapsarlo
¿Sabías que en una comisaría de Resistencia conviven 80 personas donde deberían haber 20? El Comité contra la Tortura alerta que la reforma de la reiterancia podría empeorar todo. Conocé los detalles que nadie te contó.
El Comité contra la Tortura del Chaco puso el grito en el cielo: la reforma de la reiterancia que se debate en la Legislatura choca contra una realidad alarmante. Las cárceles están desbordadas y muchas personas detenidas esperan en comisarías, en condiciones que el propio organismo califica de irregulares.
El organismo, que tiene la misión de prevenir la tortura y los malos tratos, ya envió su opinión formal a la Cámara de Diputados. El documento, fechado en la primera semana de julio, es contundente: cualquier ampliación de las detenciones debe ir acompañada de una solución de infraestructura que hoy no existe.
¿Qué dice el Comité sobre la reforma?
Darío Gómez, presidente del Comité, fue claro: el debate no puede centrarse solo en la posibilidad de meter más gente presa. Hay que hablar de las condiciones económicas y sociales que empujan a los sectores vulnerables y del estado real de los lugares de encierro.
“Tenemos que hablar sobre las condiciones en los lugares en donde habitan las personas que son detenidas, los lugares de encierro, tanto comisarías como unidades penitenciarias”, expresó Gómez, marcando la cancha.
La postura del Comité, según aclaró, no responde a criterios partidarios, sino a su mandato legal y técnico de controlar cómo viven los detenidos.
Comisaría Séptima: el ejemplo que preocupa
La vicepresidenta del Comité, Romina Duarte, puso el dedo en la llaga con un caso concreto: la comisaría Séptima de Resistencia. Su capacidad es de alrededor de 20 personas, pero en ciertos momentos llega a albergar hasta 80 detenidos. Una situación que roza lo inhumano.
“Si vamos a discutir reiterancia delictiva, primero tenemos que discutir la infraestructura para alojar a las personas que van a ser privadas de su libertad”, sentenció Duarte.
La falta de plazas en el sistema penitenciario hace que muchas personas terminen en dependencias policiales, y eso tiene un efecto dominó: los efectivos que deberían estar en la calle cuidando los barrios tienen que custodiar y trasladar detenidos a fiscalías, audiencias y centros de salud.
Mujeres detenidas: una irregularidad que no cesa
Durante las recorridas, el Comité detectó otra falencia grave: mujeres alojadas en comisarías destinadas principalmente a hombres. En varias ocasiones, tuvieron que ser ubicadas en oficinas o espacios improvisados por falta de lugares específicos.
“Es absolutamente irregular”, afirmó Gómez, aunque aclaró que en los casos observados no compartían celdas con varones. Pero la modalidad, de todos modos, es inaceptable.
Prisión preventiva: la otra cara de la moneda
Duarte también puso el foco en la prisión preventiva, una medida que debería ser excepcional pero que se usa de forma extendida. Chaco está entre las provincias con más personas procesadas y sin condena firme.
La vicepresidenta del Comité cuestionó el mito de la “puerta giratoria”. Según explicó, hay personas que pasan hasta dos años detenidas sin sentencia, el máximo legal para esa medida. La realidad, dijo, es muy distinta a la imagen de delincuentes que entran y salen rápidamente.
El Comité insiste en que la seguridad no se resuelve solo con más detenciones. Hacen falta políticas de prevención reales, con recursos para videovigilancia, patrulleros y efectivos en la calle.
“Eso es la exigencia que deberían darle los vecinos al Ministerio de Seguridad: consultar esas políticas de prevención para evitar que justamente se sigan cometiendo hechos delictivos”, reclamó Duarte.