Alerta en Córdoba: el 92,3% de los hogares argentinos vive endeudado y cada vez son más las deudas por hogar
¿Hasta dónde llega el endeudamiento de las familias? Un informe revela que el 92,3% de los hogares tiene deudas y que muchos destinan más de la mitad de su sueldo a pagarlas. Los detalles que preocupan.
El Centro de Almaceneros de Córdoba encendió las alarmas: el endeudamiento de las familias dejó de ser un problema pasajero y se convirtió en una crisis estructural que golpea a casi la totalidad de los hogares del país.
Germán Romero, referente de la entidad, presentó el último informe elaborado junto al Instituto de Estadística y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), que revela números preocupantes: el 92,3% de los hogares argentinos tiene al menos una deuda activa.
Pero lo más impactante es que, según Romero, "antes las familias tenían una deuda, ahora tienen dos o tres". La multiplicación de compromisos financieros se volvió moneda corriente en un contexto económico cada vez más complejo.
¿Cuánto del sueldo se va en deudas?
El estudio también arrojó que el 44% de los encuestados destina más de la mitad de su salario exclusivamente al pago de cuotas y obligaciones financieras. Esto significa que, para un gran porcentaje de trabajadores, apenas queda margen para otros gastos básicos.
La situación se agrava si se considera que muchas familias recurren al crédito para cubrir necesidades elementales. De hecho, el dato más alarmante del informe tiene que ver con la alimentación.
Comer con tarjeta: la nueva normalidad
El 62,5% de las compras realizadas con tarjeta de crédito se destina únicamente a la adquisición de alimentos básicos. Es decir, la tarjeta ya no se usa para bienes durables o servicios, sino para llenar la heladera.
Para Romero, esto demuestra que el endeudamiento no es una elección, sino una necesidad imperiosa. "Las familias no se endeudan por gusto, sino porque los ingresos no alcanzan", explicó.
El informe del IETSE, con metodología propia, pinta un panorama sombrío tanto en Córdoba como en el resto del país. La "crisis estructural" que menciona Romero no parece tener un final cercano, y los números lo confirman.