Alerta en el campo chaqueño: los ríos que antes se navegaban hoy están tapados y el agua no tiene por dónde salir
La Sociedad Rural del Chaco denuncia que los ríos Guaycurú y de Oro, antes navegables, hoy están tapados, y que la prevención oficial mira demasiado al sur. Con "El Niño" en el horizonte, el este chaqueño teme terminar convertido en una pileta.
La presidenta de la Sociedad Rural del Chaco, Mariela Martínez Zampa, encendió una alarma que el sector productivo venía masticando en silencio: si las lluvias de "El Niño" llegan con fuerza, buena parte del este chaqueño podría convertirse en una enorme pileta. Lo dijo sin vueltas en los estudios de CIUDAD TV, donde reclamó que la prevención se amplíe antes de que el fenómeno golpee la provincia.
"Los fenómenos meteorológicos no los podemos manejar, lo único que podemos hacer es tratar de tomar las medidas preventivas y luego, ante las situaciones de emergencia, ya tener previstos ciertos recursos o vías de salida", planteó la dirigente.
Martínez Zampa reconoció los trabajos que la provincia presentó recientemente, entre ellos la limpieza de canales y la creación de un centro único de operaciones para gestionar emergencias. Pero marcó una diferencia clave: a su entender, esa planificación está demasiado concentrada en el sur chaqueño y deja descubiertas otras zonas del territorio.
Las cuencas que preocupan
"Particularmente pienso que hay un trabajo de la provincia que está muy enfocado hacia la zona sur de la provincia", señaló, y enumeró los sectores que, según su mirada, quedaron fuera del radar: las cuencas de los ríos Guaycurú-Iné, de Oro, Tapenagá y Salado.
El estado de esos cauces es el corazón del reclamo. "El río Guaycurú y el río de Oro eran ríos navegables y hoy están totalmente tapados", sostuvo la presidenta de la Rural chaqueña, que insiste en la necesidad de tareas de limpieza para que el agua recupere su escurrimiento natural.
El problema no es menor para la zona este, la más ganadera de la provincia. "El agua tiene que decantar de oeste a este, entonces la zona este, que somos nosotros, la zona ganadera de la provincia, toda el agua va a escurrir naturalmente hacia nuestra zona", explicó. Y graficó el riesgo con una imagen contundente: "Si no, es como que va a ser una pileta".
Emergencia, venta anticipada y caminos
La dirigente aclaró que la declaración de emergencia no puede hacerse de manera preventiva, sino recién cuando las precipitaciones ocurran y exista una situación que la justifique. Por eso, pidió que las herramientas estén listas de antemano.
Entre ellas mencionó la comercialización de la producción: un productor que debe vender animales de forma anticipada por la inundación no debería recibir el mismo tratamiento que una venta habitual. También puso el foco en la sanidad animal, ya que el exceso de humedad afecta a los bovinos, y en el estado de los caminos rurales.
"Si uno tiene necesidad de sacar hacienda porque se le está inundando el campo, tiene que poder tener el camino disponible para que pueda entrar el camión a sacar la hacienda", indicó. A eso sumó otro pedido: flexibilizar los trámites administrativos para el movimiento de animales durante una emergencia, de modo que la burocracia no demore la respuesta.
La dirigente también diferenció el impacto sobre la ganadería y la agricultura. Mientras el ganadero puede trasladar sus animales si tiene caminos transitables, para la agricultura una inundación puede significar una pérdida total de la producción.
El agua como bien de todos
Martínez Zampa reclamó reactivar las comisiones de manejo de agua, conocidas como COMAS, para avanzar en una administración integral de las cuencas. Advirtió que en períodos de sequía algunos productores hacen intervenciones para retener agua que terminan perjudicando a otros establecimientos de la misma cuenca.
"El agua tiene que manejarse como un bien de todos, tiene que tener un adecuado manejo", afirmó, y consideró que la Administración Provincial del Agua (APA) y el Gobierno deben intervenir cuando existan obstrucciones o "tapones" que frenen el escurrimiento.
"Tenemos que ser intransigentes y tenemos que tener en cuenta que el agua es un bien que no puede manejarse de acuerdo al capricho o a la necesidad de un solo productor", disparó.
Por último, aseguró que la entidad sigue articulando pedidos ante el Ministerio, la APA y Vialidad, y mantiene contacto con productores de distintos puntos de la provincia para trasladar al Gobierno las necesidades que surjan con la llegada del fenómeno.