Alerta en el Cottolengo Don Orione: La histórica obra de caridad tucumana que lucha por no apagar sus luces

Una institución con 84 años de historia en Tucumán lanza un grito de auxilio. ¿Podrá la comunidad responder a tiempo para evitar que se detenga la atención a los más vulnerables? Los detalles de la crisis que conmociona.

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Alerta en el Cottolengo Don Orione: La histórica obra de caridad tucumana que lucha por no apagar sus luces

Una sombra de incertidumbre se cierne sobre una de las instituciones de caridad más emblemáticas de Tucumán. El Pequeño Cottolengo Don Orione enfrenta una crisis financiera tan severa que pone en peligro la continuidad de la atención a sus residentes con discapacidades graves. La advertencia, lanzada por la propia institución, conmocionó a la comunidad que durante 84 años la ha visto como un pilar de contención.

Fundado por San Luis Orione, el complejo se erige en siete hectáreas donadas en su momento por Evaristo Etchecopar. Su labor en la provincia es un legado que abarca tres pilares fundamentales: un hogar de estadía permanente, la parroquia y el colegio Don Orione, este último con una matrícula actual de 1.250 alumnos.

¿Qué servicios están en riesgo?

El comunicado oficial no deja lugar a dudas sobre la gravedad del momento. La falta de recursos económicos está comprometiendo servicios que son vitales para la dignidad y la salud de las personas alojadas. Según detallaron, la crisis afecta directamente la capacidad de mantener la atención sanitaria integral, la compra de insumos médicos y la retención del personal especializado.

Además, las actividades terapéuticas que forman parte del día a día de los residentes y que son cruciales para su desarrollo y bienestar, también están bajo amenaza. El Cottolengo ha sido históricamente un refugio para muchos que llegaron en situación de abandono, brindando no solo cuidados médicos, sino un entorno familiar y de inclusión social.

Un llamado urgente a la solidaridad tucumana

Ante esta situación límite, la institución ha realizado un llamado desesperado a la comunidad. A través de sus redes sociales oficiales, habilitaron una vía para recibir donaciones que permitan paliar la emergencia mientras se buscan soluciones de fondo.

La cuenta está a nombre de la Pequeña Obra de la Divina Providencia en el Banco Nación. Para facilitar las transferencias, compartieron un alias: NUCLEO.BACHE.POLLO. Este gesto refleja la urgencia con la que necesitan apoyo para seguir garantizando los servicios básicos.

La posible interrupción de sus actividades no solo sería un golpe para las decenas de residentes y sus familias, sino para toda la sociedad tucumana. El Cottolengo Don Orione es mucho más que una institución; es un símbolo de caridad concreta que pronto cumplirá 84 años de presencia ininterrumpida en la provincia. El tiempo para actuar y evitar que sus puertas se cierren, corre ahora en contra.

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