Alerta en Entre Ríos: los cuatro sectores que quedarían contra las cuerdas si crecen los ríos
Una economista de la UNER revisó qué pasaría en la provincia si El Niño desborda los ríos. Cuatro actividades concentran la mayor exposición, y una de ellas ya arrastra años de crisis. El detalle que más preocupa, adentro.
Un informe de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) puso bajo la lupa qué actividades de la economía provincial quedarían más expuestas si El Niño intensifica las lluvias y crecen los ríos Paraná y Uruguay. La ganadería, los tambos, el turismo y todo lo que se asienta cerca de las costas aparecen primero en la lista.
Se trata del Informe N° 67 del Centro de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER, elaborado por Germán Orsini, Nadia Flores y Erica Martínez. El trabajo analizó los posibles efectos de un período de lluvias intensas que podría extenderse varios meses.
Martínez, estudiante avanzada de la Licenciatura en Economía, becaria de la Secretaría de Investigación de la facultad y pasante del Consejo Empresario de Entre Ríos, contó a Elonce que el estudio nació ante las advertencias sobre el comportamiento climático previsto para la primavera y el verano de 2026-2027.
Un efecto que se extiende a toda la cadena productiva
“Tratamos de realizar un informe económico para advertir cuáles serían los principales sectores afectados”, señaló la investigadora. Y aclaró que las consecuencias no quedarían encerradas en una sola actividad: la interdependencia entre las cadenas productivas juega en contra.
“Todos los sectores pueden ser golpeados porque existe un efecto de encadenamiento en la producción provincial”, sostuvo. El documento advirtió sobre posibles complicaciones en la producción, el transporte, la logística, la infraestructura, los servicios y el empleo.
El escenario no implica que todos esos efectos vayan a producirse. La intención del trabajo fue identificar las vulnerabilidades existentes y aportar datos para anticipar medidas de prevención frente a eventuales inundaciones.
La ganadería, el sector que ya viene golpeado
La ganadería fue marcada como una de las actividades de mayor riesgo. Martínez recordó que los productores atravesaron sequías prolongadas entre 2021 y 2024, además de las inundaciones de 2023.
A esas dificultades podrían sumarse nuevas crecidas que afecten las pasturas y obliguen a mover los animales desde las islas y zonas bajas hacia terrenos más altos. Esa maniobra implicaría mayores gastos de transporte, arrendamiento de campos y compra de suplementos alimenticios.
“Son costos que los productores no tenían previstos y que terminan afectando el stock ganadero”, indicó. También mencionó la caída de la faena bovina y advirtió sobre el sacrificio de vientres, una situación que comprometería la capacidad de recuperación futura del rodeo provincial.
Tambos: la leche no espera
La producción lechera también podría sufrir por el deterioro de los caminos rurales. A diferencia de otras actividades, la leche debe retirarse todos los días, por lo que cualquier interrupción en el acceso a los establecimientos genera pérdidas inmediatas.
“Cuando llueve, aun sin encontrarnos ante el efecto de El Niño, ya resulta difícil ingresar a los tambos”, explicó Martínez. El tránsito de camiones y maquinaria pesada agrava el deterioro de caminos que, según señaló, ya están en condiciones deficientes.
Las dificultades para recolectar la producción, ingresar alimentos o movilizar equipos podrían elevar los costos del sector y poner en riesgo parte de la leche producida.
Turismo, hotelería y gastronomía en la mira
El turismo fue otro de los rubros señalados, sobre todo por la proximidad de la temporada alta. Una crecida pronunciada podría restringir el acceso a playas, balnearios y espacios ribereños, además de provocar cancelaciones de reservas.
“El turismo afecta a muchos otros sectores, como la hotelería, la gastronomía, los pequeños emprendedores y los comercios ubicados cerca de las costas”, explicó la economista.
Martínez también remarcó el peso de la actividad para el empleo juvenil temporario. Una temporada arruinada por las condiciones hídricas podría reducir las oportunidades laborales en localidades que dependen de la llegada de visitantes.
Prevención y crédito: las dos patas que piden
La entrevistada valoró el plan preventivo que Entre Ríos impulsa junto con Santa Fe y Córdoba para actuar frente a posibles excesos hídricos. Entre las medidas mencionó el fortalecimiento de defensas, nuevas obras, la limpieza de alcantarillas y drenajes, y la preparación de hospitales y centros de atención ante eventuales evacuaciones.
Pero consideró necesario evaluar también herramientas económicas para los sectores productivos más afectados. Entre las alternativas mencionó líneas de crédito o mecanismos de asistencia que permitan afrontar gastos extraordinarios.
“Podría haber un incremento de la demanda de crédito para solventar costos que no estaban previstos”, planteó.
Cuando el agua baja, el problema sigue
Martínez explicó que las consecuencias económicas de una inundación pueden continuar incluso después de que descienda el agua. Algunos productores, comerciantes y prestadores turísticos necesitan períodos prolongados para reparar instalaciones, recuperar clientes y recomponer sus ingresos.
“Estos fenómenos vuelven a afectar actividades que ya venían con una trayectoria problemática o de crisis y profundizan todavía más esas dificultades”, afirmó.