Alerta en la capital: El río Dulce no da tregua y las autoridades trabajan contra reloj
El río Dulce crece con fuerza y ya hay desbordes en Santiago capital. ¿Cómo se prepara la ciudad para enfrentar la creciente? Todos los detalles del operativo que no se detiene.
El caudal del río Dulce creció de manera alarmante, poniendo en máxima alerta a la ciudad de Santiago del Estero. Las autoridades provinciales y municipales despliegan un operativo permanente para contener las aguas, que ya comenzaron a desbordarse en sectores de la costanera.
Este sábado por la mañana, el trabajo se intensificó con un despliegue significativo de recursos. Una flota de camiones cargados con tierra se movilizó hasta la intersección de las calles Alsina y Nueva Costanera, específicamente en la zona posterior al Grupo Especial de Rescate de la Policía provincial.
Allí, empleados municipales trabajaron sin pausa en el refuerzo de los bordos de contención. La tarea consiste en apuntalar estas defensas con nuevo material para evitar que el agua gane terreno hacia zonas urbanas.

Supervisión en terreno
La intendente de la Capital, Norma Fuentes, se hizo presente en el lugar para supervisar personalmente los trabajos de emergencia. Junto a otras autoridades locales, recorrió los sectores más afectados por la creciente para evaluar la situación y coordinar las acciones.
El operativo no es esporádico. Las autoridades confirmaron que las tareas de contención se mantendrán de manera ininterrumpida mientras persista la amenaza de la crecida del río. La situación es dinámica y requiere una respuesta constante.

Los desbordes ya son una realidad en varios puntos de la costanera santiagueña, lo que demuestra la fuerza con la que el río Dulce está llegando a la ciudad. Cada minuto cuenta para fortalecer las defensas y proteger a los vecinos.
El trabajo se centra en puntos estratégicos considerados críticos, donde el agua podría causar mayores daños. La movilización de maquinaria y personal refleja la gravedad con la que se está tomando este evento hidrológico.

La comunidad permanece atenta a los partes oficiales, mientras las cuadrillas trabajan bajo presión. El objetivo es claro: ganarle la pulseada al río y evitar que la situación escale a una emergencia mayor en la capital santiagueña.