Alerta en la Patagonia: el cambio climático y El Niño podrían expandir el mapa del hantavirus

¿Sabías que El Niño y el calentamiento global podrían llevar el hantavirus a nuevas zonas de la Patagonia? Un estudio del CONICET revela qué ciudades estarían en riesgo y cómo prevenir.

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Alerta en la Patagonia: el cambio climático y El Niño podrían expandir el mapa del hantavirus
Alerta en la Patagonia: el cambio climático y El Niño podrían expandir el mapa del hantavirus

La combinación del calentamiento global con el fenómeno de El Niño podría correr el límite del hantavirus en la Patagonia argentina. Un estudio del CONICET advierte que el ratón colilargo, principal transmisor, encontraría nuevas zonas aptas hacia el este y en mayores altitudes, lo que encendería las alarmas sanitarias en ciudades turísticas como Bariloche y Esquel.

El ecólogo Adrián Monjeau, de la Fundación Bariloche, lideró la investigación junto a Trinidad Ruiz Barlett y Gabriel Martín, del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP), con financiamiento del Ministerio Federal de Asuntos Económicos y Acción Climática de Alemania (BMWK).

“No queremos ser alarmistas, pero hicimos una investigación por la cual identificamos que si se suman varios factores negativos al mismo tiempo y en el mismo lugar se podría dar como una tormenta perfecta. Ninguno de ellos por separado generaría un brote de hantavirus, pero juntos crean las condiciones ideales para que el riesgo de transmisión del virus se dispare”, explicó Monjeau a Diario RIO NEGRO.

¿Qué factores alimentan la tormenta perfecta?

El equipo identificó cinco elementos que, combinados, aumentarían la proliferación del roedor reservorio:

Inviernos más cálidos por el cambio climático, que reducen las heladas y favorecen la supervivencia del ratón colilargo. Episodios de El Niño, que traen más lluvias y temperaturas mínimas elevadas, sobre todo en valles bajos. Mayor cobertura de arbustos invasores como la rosa mosqueta, que dan refugio y alimento al roedor cerca de las casas. Aumento de la población rural y de la actividad humana en zonas aptas para el animal, y el reemplazo de bosque nativo por ambientes alterados, que favorecen el predominio de esta especie.

Además, los científicos señalaron que la cepa Andes, endémica en la región y capaz de transmitirse de persona a persona, podría multiplicar los casos una vez que el brote comienza.

El hallazgo: inviernos más cálidos, más roedores

El patógeno que provoca el síndrome pulmonar por hantavirus se contrae al inhalar partículas de excremento, orina o saliva de roedores infectados. En la Patagonia, el virus Andes es transmitido principalmente por el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un pequeño roedor que habita bordes de bosque y arbustos, y que en brotes previos registró una mortalidad del 50%.

El estudio partió de la falta de modelos que integraran los escenarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) con la distribución del roedor. Los investigadores generaron modelos de distribución potencial para 1970-2000 y proyecciones a 2030 y 2050, bajo distintos niveles de emisiones, cruzando los datos con el Índice de Huella Humana (IHH).

El hallazgo central: la variable con mayor peso fue la temperatura mínima del mes más frío. Inviernos más cálidos significan menos heladas y mayor supervivencia del ratón. El calentamiento global actúa como un “supresor del supresor”, liberando el freno natural que limitaba el crecimiento poblacional del roedor.

“Los modelos mapearon que las zonas aptas para el ratón colilargo se expandirán hacia el este de Río Negro y Chubut, y hacia altitudes más altas en la cordillera”, afirmó Monjeau.

En el escenario más extremo (altas emisiones para 2050), la especie podría alcanzar zonas por encima de los 2.300 metros, frente a los 2.100 metros del período 1970-2000, incluyendo refugios de montaña y centros de esquí sin riesgo epidemiológico registrado hasta ahora.

El Niño y los brotes históricos

En años de El Niño, las zonas aptas para el roedor aumentaron en el sur de Neuquén, Río Negro y el norte de Chubut, las mismas provincias donde ocurrieron los brotes de El Bolsón (1996) y Epuyén (2018-2019).

El estudio marcó como zonas de mayor riesgo a Bariloche, Villa La Angostura, El Bolsón, Lago Puelo, Epuyén, Cholila y Esquel. Los investigadores recomendaron concentrar los programas de vigilancia en esas áreas durante períodos de El Niño intenso y señalaron que reducir la cobertura de rosa mosqueta cerca de las viviendas es una medida concreta para bajar el riesgo.

El ratón colilargo, un vecino silencioso

El ratón colilargo es un roedor pequeño, de pelaje pardo grisáceo, patas finas y una cola más larga que su cuerpo. No vive en zonas urbanas, pero se acerca a depósitos de leña, galpones y corrales cuando el frío o la falta de alimento lo empujan hacia los humanos.

La transmisión no requiere contacto directo: basta inhalar aire de un espacio cerrado donde el animal dejó heces, orina o saliva. Primavera y verano son los períodos de mayor reproducción y dispersión, lo que incrementa la circulación viral en el ambiente.

Ratón colilargo

Investigación

Zonas de riesgo

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