Alerta en Mendoza: el peligro oculto que traen los zorros a la ciudad y cómo afecta a tus mascotas

Los zorros ya son una presencia común en calles y barrios, pero su avance esconde un riesgo sanitario que pocos conocen. ¿Cómo un simple paseo con tu perro podría exponerte a una enfermedad grave y silenciosa?

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Alerta en Mendoza: el peligro oculto que traen los zorros a la ciudad y cómo afecta a tus mascotas

La creciente presencia de zorros en zonas urbanas de Mendoza encendió una luz de alerta entre los especialistas. Más allá de la curiosidad que generan, estos animales silvestres pueden ser portadores de un parásito peligroso que pone en riesgo la salud pública. La hidatidosis, una enfermedad endémica en el país, encuentra un canal de transmisión en el contacto entre la fauna, los perros domésticos y las personas.

Investigadores del Conicet Mendoza advierten sobre los riesgos de este ciclo que se intensifica con el avance urbano sobre áreas naturales. “Cada vez vamos a encontrarnos más con estos animales en la vida cotidiana”, sentenció la investigadora Sophia Di Cataldo, en diálogo con El Sol.

¿Cómo se produce el contagio a las personas?

El parásito Echinococcus granulosus es el causante de la hidatidosis. Su transmisión a los humanos no es directa, sino que ocurre de manera accidental e indirecta. Los perros y los zorros pueden eliminar huevos microscópicos del parásito a través de su materia fecal.

Estos huevos pueden contaminar el suelo, el agua o incluso los alimentos. Si una persona los ingiere sin darse cuenta, se convierte en un hospedador accidental. “El ser humano actúa como un hospedador accidental”, precisó Di Cataldo.

Las graves consecuencias de una enfermedad silenciosa

Una vez en el organismo, el parásito puede desarrollar quistes, principalmente en el hígado y los pulmones, aunque también se han registrado casos en el cerebro. El tamaño y la cantidad de estos quistes determinan la gravedad.

Pueden provocar complicaciones respiratorias, digestivas o neurológicas severas. Lo más preocupante es que la enfermedad puede avanzar sin presentar síntomas visibles durante muchos años, lo que dificulta su diagnóstico temprano.

En Argentina, la hidatidosis tiene mayor presencia en el sur, pero es una enfermedad endémica en todo el territorio. En Mendoza, los datos de vigilancia se concentran principalmente en el departamento de Malargüe, donde se han detectado casos en ganado caprino.

El ciclo que mantiene viva la amenaza

La clave de la persistencia de esta enfermedad está en un vínculo trágico entre animales silvestres, domésticos y humanos. Los perros que consumen vísceras crudas de animales infectados pueden convertirse en portadores del parásito.

Los zorros, por su parte, cumplen un rol similar en ambientes rurales y en las periferias de las ciudades. El riesgo aumenta exponencialmente cuando estos ciclos se acercan a los centros urbanos, un fenómeno que se ha vuelto más frecuente.

La urbanización de áreas naturales fuerza un contacto más estrecho entre la fauna silvestre y la población, creando las condiciones perfectas para la transmisión de patógenos.

¿Qué hacer si ves un zorro en tu barrio?

Los especialistas son contundentes: la intervención humana está totalmente desaconsejada. Los zorros son animales silvestres y autosuficientes. Acercarse, intentar tocarlos o, peor aún, alimentarlos, genera una cadena de problemas.

Esta acción altera su dieta natural, puede provocarles enfermedades y los vuelve dependientes de las personas. Además, aumenta de manera significativa el riesgo de transmisión de bacterias y parásitos, incluso sin que medie un contacto directo.

La recomendación es clara: observar desde la distancia y no interferir en su comportamiento. Dejar que el animal siga su curso es la mejor forma de protegerlo y, a la vez, de cuidar la salud de la comunidad.

Medidas clave para cortar la cadena de contagio

La prevención es la herramienta más efectiva. Los expertos enumeran una serie de hábitos fundamentales para reducir el riesgo. Evitar alimentar a los perros con vísceras crudas es el primer paso, ya que esta es una vía común de infección para las mascotas.

Es crucial realizar la faena de animales solo en mataderos o lugares habilitados, y mantener rigurosos hábitos de higiene, especialmente al manipular alimentos. La desparasitación periódica de perros y gatos es una responsabilidad ineludible de todo dueño.

Finalmente, la regla de oro es mantener distancia de la fauna silvestre. Respetar su espacio no es solo una actitud conservacionista, sino una medida de protección para la salud de todos los mendocinos.

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