Alerta en Río Cuarto: 40 suicidios en lo que va del año y los mitos que lo agravan
La cifra golpea: 40 muertes en lo que va del año. Una psicóloga explica qué mitos nos juegan en contra y cuál es el factor que más protege. Lo que no se está diciendo, acá.
La fundación Empesares encendió las alarmas en Río Cuarto: en lo que va del año ya se registraron 40 suicidios en la ciudad. La cifra, que surge del relevamiento que viene haciendo la organización, fue el punto de partida de un llamado urgente a prevenir y a desterrar las ideas equivocadas que rodean a esta problemática.
La licenciada en Psicología Magdalena Losada fue la encargada de ponerle voz a la preocupación. En diálogo con los medios, remarcó que el suicidio es un “fenómeno multicausal” y que para abordarlo se necesita “una mirada integral, comunitaria e interdisciplinaria”. Pero antes de eso, dijo, hay que pelear contra los mitos que todavía circulan en el imaginario colectivo y que muchas veces juegan en contra.
Los tres mitos que hay que derribar
La especialista identificó tres creencias erróneas que considera especialmente peligrosas. La primera es la idea de que hablar sobre el suicidio puede incitar a alguien a cometerlo. Para Losada, ocurre exactamente lo contrario: abrir espacios de escucha y diálogo es en sí mismo una forma de prevención.
La segunda es pensar que solo las personas con enfermedades mentales diagnosticadas están en riesgo. Si bien hay una predisposición mayor en ciertos casos, la psicóloga advirtió que también hay que prestarle atención a personas impulsivas que no muestran signos visibles de sufrimiento psicológico.
La tercera creencia errónea es que quien ya intentó suicidarse no lo volverá a intentar porque superó esa crisis. Ese razonamiento, según Losada, subestima la complejidad de los estados emocionales y, sobre todo, el dolor del otro.
¿Quiénes están más expuestos?
La terapeuta precisó que la franja más vulnerable son los varones de entre 15 y 18 años, seguida por el rango de 24 a 35 años. Y dio un dato contundente: el 80% de los casos corresponde a hombres.
Entre los factores de riesgo mencionó la depresión, el aislamiento, la soledad y la impulsividad extrema. En contrapartida, destacó los factores de protección: gozar de buena salud física y mental, contar con una red de apoyo familiar y de amigos, y sostener creencias religiosas.
Pero hizo especial hincapié en que el mayor factor protector es el vínculo social. “Los sujetos que se ven incluidos en una comunidad de pertenencia, como clubes sociales, instituciones o equipos de trabajo con espacios de escucha son los que más protegidos quizás pueden estar”, aseguró.