Alerta en Salta: exigen controles estrictos en construcciones ante el riesgo sísmico
¿Está Salta preparada para un gran sismo? Un experto de la UNSa revela los riesgos ocultos en las construcciones y qué medidas se deberían tomar para evitar tragedias.
La reciente actividad sísmica en Latinoamérica encendió las alarmas en Salta, una provincia con un historial sísmico relevante. Especialistas advierten que la prevención es clave para mitigar los efectos de un eventual terremoto.
Si bien los expertos coinciden en que predecir un sismo es imposible, sí se pueden anticipar las consecuencias según las características del terreno. Por eso, el foco está puesto en la preparación y en el cumplimiento de normativas edilicias.
¿Qué dice un experto de la UNSa?
Pablo Gómez Martínez, profesor adjunto de la Cátedra de Geofísica de la Escuela de Geología de la UNSa, dialogó con Opinorte y explicó que la provincia se encuentra “en un contexto geológico activo”, vinculado al movimiento de placas tectónicas y a los procesos de compresión en la Cordillera de los Andes.
El especialista remarcó la diferencia entre magnitud e intensidad: la primera mide la energía liberada, mientras que la segunda se refiere a los efectos en un lugar concreto. “Un sismo ocasionado en un lugar, con una magnitud, puede a iguales distancias generar distintas consecuencias dependiendo del suelo en el que esté asentada esa ciudad”, señaló.
Construcciones: el punto crítico
En zonas sísmicamente activas como Salta, las edificaciones deben cumplir con requisitos estructurales antisísmicos. Gómez Martínez fue tajante: “No podemos construir al libre albedrío lo que nosotros queramos sin tener las precauciones del caso”.
El territorio salteño presenta condiciones geológicas y geomorfológicas variadas, lo que genera distintos escenarios de riesgo, incluso dentro de la misma ciudad. Las áreas cercanas al cerro San Bernardo requieren especial atención por la estabilidad de laderas y el posible deslizamiento de rocas y sedimentos. “Cuando uno desestabiliza las laderas de los cerros, lo que hace es que le está quitando apoyo”, advirtió.
Silencio sísmico: ¿señal de alerta?
Gómez Martínez explicó que los sismos liberan tensiones acumuladas, pero la ausencia de movimientos no implica que no ocurra un gran terremoto. Este período de baja actividad se conoce como silencio sísmico y no debe interpretarse como una garantía de tranquilidad.
El mensaje para la población es claro: “No alarmarse, pero sí tener precaución, sí cuidarse y sí tomar las medidas necesarias”.
El monitoreo sísmico se realiza a través de estaciones sismográficas y geodésicas. Las primeras permiten localizar los movimientos y determinar epicentro e hipocentro; las segundas registran desplazamientos en la superficie asociados a la dinámica de placas. Este sistema de vigilancia es fundamental para entender la actividad telúrica y anticipar escenarios de riesgo.