Alerta en Salta: las pymes están al borde del colapso y ya se registran concursos
Las pymes de Salta están al borde del colapso: por primera vez en 30 años, la Cámara registra concursos entre sus socios. ¿Cuál es la alarmante advertencia de su titular?
La crisis económica golpea sin piedad a las pequeñas y medianas empresas de Salta. Por primera vez en casi 30 años, la Cámara PYME registra empresas concursadas dentro de su padrón de socios, una señal que enciende todas las alarmas.
Darío Pellegrini, titular de la Cámara PYME, fue contundente al describir la situación: "Estamos muy cerca de esa línea roja de mortandad". El empresario explicó que el concurso preventivo es la última herramienta que les queda a las firmas para evitar la quiebra, y que cada vez son más las que se ven obligadas a recurrir a ella.
¿Qué significa el concurso preventivo?
El concurso preventivo es un mecanismo legal que permite a una empresa en crisis renegociar sus deudas con los acreedores para intentar sobrevivir. Según Pellegrini, el hecho de que ya haya socios de la Cámara en esa instancia marca un punto de inflexión histórico para el sector.
El panorama es desolador: recorrer las calles de Salta alcanza para notar locales cerrados o que cambiaron de rubro para no fundirse. La falta de consumo y la ausencia de crecimiento económico son los principales motores de esta debacle.
Consumo en caída libre y empresas en la cuerda floja
El principal problema, según el referente del sector, es la debilidad del consumo. Muchas empresas llevan meses esperando una recuperación que no llega, y ya comenzaron a achicar estructuras, cerrar sucursales o mutar de actividad para sostenerse.
Pellegrini señaló que las pymes necesitan volver a crecer para evitar que más compañías crucen la línea de subsistencia. En ese sentido, consideró que las medidas de asistencia del Gobierno pueden ayudar a sostener a las firmas que todavía funcionan, pero advirtió que no alcanzan para aquellas que ya están al borde del concurso.
La preocupación es máxima en el sector, que ve cómo se esfuman años de esfuerzo. La pregunta que queda flotando es: ¿hasta cuándo podrán resistir las pymes salteñas?