Alerta en Salta: las subconcesionarias de SAETA advierten que peligra el servicio por falta de fondos
Las subconcesionarias de SAETA denuncian atrasos en los pagos de julio y advierten que la falta de fondos ya complica el combustible y los repuestos. ¿Qué pasará con el servicio?
Las empresas subconcesionarias de SAETA lanzaron una advertencia formal: aseguran que la demora en el pago de las prestaciones de julio compromete la compra de combustible y el pago a proveedores, y que la continuidad del servicio de colectivos en Salta podría verse afectada.
A través de un comunicado dirigido a SAETA, proveedores y usuarios, las compañías describieron su situación como de "extrema complejidad" por el atraso en la retribución correspondiente a los servicios prestados durante julio de 2026.
¿Cuánto falta cobrar?
Según publicó Nuevo Diario, hasta este jueves 27 de agosto las empresas no habían recibido el 100% de lo que les corresponde. Esa demora, sostienen, ya impactó de lleno en su liquidez y empieza a complicar los gastos indispensables para mantener los colectivos en la calle.
La falta de fondos comenzó a afectar la compra de combustible, el pago de repuestos e insumos y otras obligaciones financieras, advirtieron las firmas.
¿Se viene un corte del servicio?
Por ahora, no anunciaron formalmente una suspensión de los colectivos ni precisaron cuáles serían las eventuales medidas de contingencia. Sin embargo, dejaron entrever que las dificultades financieras podrían repercutir en el funcionamiento habitual del sistema si el pago no se regulariza.
Las compañías aseguraron que buscarán minimizar las consecuencias para los usuarios y preservar la continuidad y seguridad del servicio, mientras evalúan alternativas para administrar los recursos disponibles.
El reclamo lleva la firma de Transporte San Ignacio S.R.L., Ahynarca S.A., El Cóndor S.A., Transal S.R.L., Ale Hnos. S.R.L., Transporte Automotor San Pedro S.R.L. y Eduardo Ale S.R.L.
La situación vuelve a poner bajo la lupa el financiamiento del transporte público en Salta y genera incertidumbre entre los usuarios de SAETA, que dependen a diario de un sistema que hoy enfrenta una nueva amenaza.