Alerta en San Juan: el 30% de los hogares paga solo el mínimo y la deuda se dispara
El 30% de los sanjuaninos paga solo el mínimo de sus tarjetas y las tasas de refinanciación llegan al 500%. ¿Cómo afecta esto a tu bolsillo y al comercio local?
La Cámara de Comerciantes Unidos de San Juan encendió las alarmas: más del 30% de los sanjuaninos recurre al pago mínimo de sus tarjetas para llegar a fin de mes, pero las tasas de refinanciación convierten esa deuda en una bola de nieve que amenaza a familias y comercios.
El informe, liderado por Marcelo Quiroga, revela que el costo del financiamiento se volvió uno de los principales dolores de cabeza para la economía provincial. Mientras los bancos pagan alrededor del 20% anual por plazos fijos, financiar saldos impagos puede costar hasta 10 veces más.
Números que asustan: de 200% a 500% de interés
La entidad detalló que los clientes bancarios con cuenta sueldo o paquetes enfrentan costos de financiación de hasta el 200% anual. Quienes no tienen ese vínculo, pagan hasta 300%. Pero el golpe más duro llega de la mano de financieras y billeteras virtuales: allí las tasas efectivas por refinanciaciones y adelantos pueden escalar al 500%.
El dato surge en un contexto donde la mayoría de los hogares no llega a cubrir el resumen completo de la tarjeta y opta por postergar parte del pago. Sin embargo, esa decisión, lejos de aliviar, profundiza el problema: los intereses siguen corriendo y la deuda crece de forma acelerada.
El comercio también sufre la cadena del endeudamiento
El problema no es solo de las familias. El comercio minorista siente el impacto directo de la caída del poder adquisitivo, la merma en el consumo y las comisiones que cobran los distintos medios de pago. Según la Cámara, el sistema financiero se convirtió en un obstáculo para la recuperación económica local.
Por eso, desde la entidad reclamaron mayor transparencia en las comisiones, una revisión integral de los Costos Financieros Totales y la implementación de alternativas de pago con acreditación inmediata. El objetivo es doble: evitar que el financiamiento se transforme en una trampa para los hogares y proteger la liquidez de las pequeñas y medianas empresas sanjuaninas, que son el motor de la provincia.