Alerta en Santiago: La crecida del río Dulce trae visitantes inesperados a los barrios
La crecida del río está moviendo a la fauna santiagueña. ¿Sabés qué animales podrían aparecer cerca de tu casa y qué tenés que hacer si los ves? Una advertencia oficial que todos deben conocer.
El aumento del caudal del río Dulce no solo modifica el paisaje, sino que está desplazando a la fauna autóctona hacia zonas pobladas. Las autoridades lanzaron una advertencia urgente a los vecinos de toda la provincia para que extremen las precauciones ante la posible aparición de animales silvestres fuera de su hábitat natural.
Este fenómeno, directamente vinculado a la crecida, ha llevado a los organismos de control a emitir recomendaciones específicas. El mensaje principal es claro y contundente: la población no debe intentar capturar ni manipular a estas especies bajo ninguna circunstancia.
¿Qué animales se podrían cruzar?
Entre los ejemplares que los santiagueños podrían encontrarse en zonas urbanas o periurbanas se encuentran reptiles como iguanas, lagartos e incluso yacarés. La fuerza del agua los arrastra y desorienta, llevándolos a lugares donde normalmente no transitan, lo que genera un encuentro potencialmente riesgoso para ambos.
La manipulación improvisada por parte de personas no solo pone en peligro a los residentes, que podrían sufrir mordeduras o ataques, sino que también es una amenaza para los animales, que pueden resultar lastimados o estresados.
El protocolo de acción: ¿Qué hacer si ve uno?
Frente a cualquier avistamiento de fauna silvestre en un lugar inhabitual, las autoridades son enfáticas: hay que dar aviso inmediato. El contacto establecido es la Dirección de Bosques y Fauna de la provincia, al teléfono 385 4025564.
Desde el organismo destacaron que la intervención de personal especializado es fundamental. Solo los profesionales están capacitados para manejar estas situaciones de manera segura, resguardando tanto a la población como a los animales, que en este contexto son víctimas de un fenómeno natural fuera de su control.
La crecida del río Dulce es un recordatorio de la fuerza de la naturaleza y de cómo los ecosistemas están interconectados. La protección de la fauna autóctona en estas circunstancias críticas depende de la responsabilidad y la rápida acción de los ciudadanos, siguiendo los canales oficiales establecidos.