Alerta en Tucumán: los nacimientos cayeron 45% en diez años y el país sigue el mismo rumbo
Tucumán perdió casi la mitad de sus nacimientos en una década y el país va por el mismo camino. Mientras algunas provincias resisten mejor que otras, hay un dato que preocupa: el sueño de tener hijos choca cada vez más contra la falta de vivienda y la precariedad laboral.
La cantidad de nacimientos en Tucumán se desplomó un 45% entre 2014 y 2024, según un informe de UNICEF Argentina que enciende las alarmas sobre el futuro demográfico de la provincia y del país.
El estudio, titulado “Monitor de la niñez y la adolescencia. Natalidad en Argentina: descenso reciente y perspectivas”, revela que la baja local es apenas dos puntos menor a la registrada a nivel nacional, donde los alumbramientos pasaron de 777.012 a 413.135 en el mismo período, lo que representa una merma del 47%.
Una caída que no fue pareja
La retracción de la natalidad no se distribuyó de manera uniforme entre las provincias. Mientras que Santa Cruz encabezó el ranking con un descenso del 56%, la Ciudad de Buenos Aires y Jujuy anotaron reducciones del 53%. En el otro extremo, Misiones mostró la menor baja, con un 33%, seguida por Santiago del Estero (35%) y Santa Fe y Chaco, ambas con un 37%.
El informe también destaca que la fecundidad en el país tocó un piso histórico: hoy se ubica en torno a 1,5 hijos por mujer, uno de los registros más bajos de toda la serie demográfica argentina.
¿Por qué cada vez nacen menos chicos?
Los motivos que explican esta tendencia son variados y combinan factores sociales, económicos y culturales. Entre los principales, el estudio menciona la fuerte caída de los embarazos adolescentes y la decisión de postergar la maternidad hacia edades más avanzadas.
A eso se suman las dificultades para acceder a una vivienda, la precariedad laboral y el peso de las tareas de cuidado, que terminan condicionando los proyectos de familia. El informe también marca una brecha entre los hijos que las personas desean tener y los que efectivamente tienen: una proporción importante de mujeres que ya cerró su etapa reproductiva no alcanzó la cantidad que esperaba, en gran parte por obstáculos económicos y de estabilidad social.
El nivel educativo aparece como otro factor determinante. Las tasas de fecundidad son más bajas entre quienes completaron el secundario o siguieron estudios superiores, y más altas entre aquellas que no terminaron la primaria o la secundaria.
Qué significa esto para el futuro
Las proyecciones no son alentadoras. Según las estimaciones que maneja UNICEF, para 2036 la Argentina podría tener alrededor de un millón menos de niños y niñas que en la actualidad. Ese escenario obliga a repensar las políticas destinadas a la primera infancia y la forma en que se distribuyen los recursos públicos.
Para Tucumán, el desafío es doble: por un lado, aprovechar esta transformación para mejorar la calidad de los servicios y la infraestructura dedicada a las infancias; por el otro, corregir las desigualdades territoriales y remover las barreras que impiden a muchas familias concretar su deseo de tener hijos.
El descenso de la natalidad no es solo una estadística: es un cambio profundo que redefine el mapa social y que exige respuestas concretas, tanto en salud y educación como en cuidados, para que la decisión de ser padres no siga chocando contra la realidad económica.