Alerta en Victoria: el desagüe cloacal está roto y el riacho ya no puede disimularlo
El colector cloacal de Victoria está roto y las aguas servidas ya no llegan al riacho: quedan estancadas en una laguna. ¿Qué pasará cuando el río siga creciendo?
Un grave problema sanitario sacude a Victoria: el colector cloacal que desde hace 30 años vierte los desechos de la ciudad al riacho presenta una rotura total a menos de 300 metros de la avenida Néstor Kirchner. La avería, denunciada ante la Municipalidad, convirtió una laguna cercana en un foco de contaminación que crece con cada creciente.
¿Qué pasó con el caño?
La tubería, que históricamente estuvo bajo tierra con algunos puntos de intervención, ya había dado señales de deterioro en oportunidades anteriores. Pero ahora el corte es total: las sucesivas crecientes dejaron partes del caño expuestas y rotas en distintos tramos, descargando a diario un volumen importante de líquido cloacal directamente en el estero.
Ese espejo de agua, que se extiende desde la continuación de Liniers hasta Prefectura Naval, tiene un movimiento limitado. En lugar de oxigenarse y reciclar los residuos orgánicos como ocurría antes, el agua se estanca y acumula la contaminación, impidiendo que el riacho cumpla su función natural de depuración.
El riesgo de una sudestada
La situación es más delicada de lo que parece. Hoy el río está a 3,60 metros, un metro por debajo del nivel de alerta, pero antes de alcanzar ese punto crítico, el agua cubrirá el acceso a la rotura. En ese escenario, las aguas servidas podrían ser empujadas hacia la costa del Quinto Cuartel.
El verdadero peligro llegaría con una sudestada: el viento del sur empujaría los desechos directamente hacia la costa de la avenida Kirchner, casi sin filtro, con todas las complicaciones que eso implica para la salud de los vecinos y la calidad de vida en la zona.
Basura y animales en el lugar
El panorama se completa con la cantidad de basura acumulada, principalmente bolsas plásticas arrastradas por la corriente. También sorprende la presencia de animales con destino de parrilla, probablemente cerdos, según indicó Diario La Mañana.
El reclamo a la Municipalidad ya fue formalizado, apelando a su rol de policía higiénica y sanitaria. Mientras tanto, el riesgo sanitario es inminente: un desagüe cloacal a cielo abierto, en aguas estancadas, a metros de viviendas y con una creciente en puertas. La pregunta es cuánto más habrá que esperar para una solución definitiva.