Alerta generacional: los jóvenes argentinos enfrentan un deterioro silencioso que preocupa a los expertos
¿Por qué los jóvenes argentinos tienen cada vez más problemas para enfrentar el día a día? Un estudio mundial revela datos alarmantes sobre la salud mental de una generación y los cuatro factores que están detrás de este deterioro silencioso.
Un estudio global de salud mental revela un dato que sacude a la Argentina: los adultos jóvenes de 18 a 34 años muestran un “deterioro sostenido” en su capacidad para resolver problemas cotidianos, en comparación con las generaciones mayores. El país se ubica en el puesto 34 entre 84 naciones evaluadas, con más de 23.000 participantes locales que respondieron a la encuesta.
¿Qué mide el “Coeficiente de Salud Mental”?
El proyecto “La mente mundial”, liderado por la neurocientífica Tara Thiagarajan de Sapien Labs, presentó su sexto informe anual. La evaluación, que incluyó a más de 768.000 personas de 84 países, utiliza un índice llamado MHQ que va de -100 (angustiado) a 200 (prosperando).
El promedio mundial es 66, mientras que la Argentina alcanza un valor de 74, ubicándose en el segmento “manejando”. Esto significa que, en promedio, los argentinos participantes se sienten totalmente productivos aproximadamente 22 días al mes.
La brecha entre generaciones que preocupa
Silvia Blitzer Golombek, especialista regional de Sapien Labs, explicó que “casi la mitad de los jóvenes adultos sufre problemas de salud mental de importancia clínica que afectan sustancialmente su capacidad para desenvolverse de forma productiva en la vida diaria”.
Este patrón representa “más del cuádruple que sus padres y abuelos”, según Thiagarajan. En todas las regiones evaluadas, a los mayores de 55 años les va mejor que a los de entre 18 y 34.
Los cuatro factores clave del deterioro
El equipo de investigación identificó cuatro grandes determinantes de esta tendencia preocupante. En primer lugar, los lazos familiares y sociales, donde la Argentina ocupa el segundo lugar después de República Dominicana, con el 70% de los participantes declarando cercanía con familiares y amigos.
El uso temprano de smartphones aparece como otro factor crítico. Los argentinos acceden a su primer teléfono inteligente entre los 12 y 13 años, pero los nacidos desde 2010 ya lo reciben dos años antes, colocando al país en el puesto 13 de 79 naciones evaluadas.
La espiritualidad (no solo religiosa) y el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados completan la lista de factores determinantes. El 57% de los participantes argentinos menores de 35 años consume regularmente estos productos, comparado con el 31% de los mayores de 55.
Recomendaciones para revertir la tendencia
Blitzer planteó que el informe proporciona información útil tanto para cambios personales como para políticas públicas. Entre las recomendaciones de autocuidado se incluye limitar o eliminar el consumo regular de alimentos ultraprocesados en favor de alimentos frescos.
También se sugiere dar prioridad a la familia y aquellas prácticas que enriquezcan el espíritu sobre la cultura digital, y no dar smartphones desde muy temprana edad, idealmente no antes de los 13-14 años.
“Estamos encontrando que la densidad de psiquiatras o terapeutas en un país no está asociado con el estado de salud mental de su población”, señaló Blitzer, destacando la importancia de aprovechar los recursos positivos como los vínculos familiares estrechos que caracterizan a la Argentina.