Alerta máxima en Santiago: el río Dulce se acerca con una furia histórica y muchos se niegan a huir
Las lluvias del norte descargan su furia en Santiago del Estero, con el río Dulce creciendo a niveles nunca vistos. Mientras las autoridades despliegan un operativo masivo, hay familias que, a pesar de tener el agua en la puerta, se resisten a abandonar sus hogares. ¿Lograrán convencerlos antes de que sea demasiado tarde?
Las intensas lluvias que azotaron el norte del país desatan ahora una emergencia hídrica en Santiago del Estero, donde los ríos Dulce y Salado amenazan con desbordes de proporciones históricas. Las autoridades provinciales, en alerta máxima, lanzaron un operativo de asistencia masivo ante la inminente llegada de un caudal récord que ya obliga a las primeras evacuaciones.
El foco de preocupación está en el río Dulce. El enorme volumen de agua liberado desde el Dique Frontal de Las Termas de Río Hondo aún no ha impactado en la capital provincial ni en las localidades del sur, lo que genera una ventana de acción crítica para los equipos de emergencia. El gobernador Elías Suárez ordenó desplegar todos los recursos disponibles para asistir a la población ribereña.
¿Qué dicen los números de esta crecida?
Los registros hidrológicos confirman la gravedad del escenario. Según el último reporte de la Central Hidroeléctrica Río Hondo, el embalse se encontraba a 274,33 metros sobre el nivel del mar. El ingreso de agua desde Tucumán superó los 2.000 metros cúbicos por segundo durante gran parte del día, con una erogación de 1.820 m³/s. Estas cifras son calificadas como “históricas” por las autoridades locales.
En Las Termas de Río Hondo, la intendenta Paula Cánepa y el coordinador de Protección Civil Alfredo García ya enfrentan las primeras consecuencias. Comenzaron las evacuaciones y autoevacuaciones preventivas, y se restringió el acceso público a la zona del dique como medida de seguridad.

Un operativo que se despliega de punta a punta
Frente a la amenaza, el Gobierno provincial puso en marcha un amplio dispositivo de asistencia a lo largo de las cuencas del Dulce y el Salado. Mario Guzmán, director de Defensa Civil, detalló que desde hoy se instalan equipos de manera permanente, reforzados con personal, embarcaciones y maquinaria pesada.
“Se refuerza con personal, equipamiento y elementos para asistir, de punta a punta, a posibles afectados por las crecidas de los dos ríos”, explicó Guzmán. En el operativo participan el Ministerio de Desarrollo Social, Obras Públicas, policías y todos los jefes comunales de las zonas en riesgo.
Sin embargo, una de las mayores dificultades es la resistencia de algunos vecinos. Los intendentes y comisionados están realizando reuniones informativas, pero muchos habitantes se niegan a abandonar sus hogares a pesar del peligro. “Muchos no quieren salir”, admitió el funcionario.

Familias con el agua en la puerta y una advertencia final
Los relevamientos en el territorio ya muestran situaciones límite. En el paraje San Esteban, tres familias tenían el agua prácticamente en la puerta de sus viviendas y aún así se resistían a dejar el lugar. Las autoridades insisten en la evacuación preventiva, ofreciendo traslado a casas de familiares o centros preparados, y piden también que se ponga a salvo al ganado y los animales.
Guzmán anticipa un escenario complejo, con muchos “autoevacuados” a medida que el caudal avance. La magnitud del evento supera, según sus palabras, cualquier registro reciente. “Es histórica, incluso mayor que la de 2010. Ésta la ha superado, es muy grave”, sentenció el titular de Defensa Civil, subrayando el carácter excepcional de esta crecida.

El seguimiento de la situación será permanente, con equipos realizando relevamientos constantes para asistir a las familias afectadas. La provincia espera con tensión la llegada del pico de la crecida a sus poblaciones más vulnerables.