Alerta máxima en Santiago: La crecida histórica que puso a prueba la infraestructura provincial

Los ríos de Santiago del Estero registraron una crecida histórica que activó todas las alertas. ¿Qué evento imprevisto agravó la situación y qué reveló sobre la infraestructura provincial que tiene más de 60 años?

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Alerta máxima en Santiago: La crecida histórica que puso a prueba la infraestructura provincial

La fuerte crecida de los ríos en Santiago del Estero mantiene en vilo a las autoridades y encendió todas las alarmas. Un evento hidrológico extraordinario, vinculado a lluvias intensas y cambios en el territorio, provocó inundaciones y puso al descubierto la vulnerabilidad de infraestructuras con más de seis décadas de antigüedad.

El ingeniero Néstor Machado, ministro de la Producción, y Sergio Saltz, subsecretario del Agua, coincidieron en que la situación es excepcional. Durante una entrevista en el programa “Libertad de Opinión”, detallaron la evolución de la emergencia y las medidas adoptadas por el gobierno provincial para enfrentarla.

Según explicó Saltz, el problema no se limita a las precipitaciones locales. La situación responde a lo que ocurre en toda la cuenca hidrográfica, donde intervienen lluvias en otras provincias y el manejo de embalses aguas arriba. El pico de alerta se registró durante el fin de semana, aunque el monitoreo se realiza desde hace más de un mes con radares meteorológicos y modelos climáticos.

¿Qué agravó la situación de forma imprevista?

Uno de los factores que tomó por sorpresa a los especialistas fue un evento no previsto en los modelos. La ruptura de un tramo de ruta en la localidad de La Madrid liberó una masa de agua que ingresó de forma repentina y masiva al sistema del embalse. Este ingreso inesperado hizo que el sistema pasara a alerta hidrológica amarilla, aunque las autoridades aclararon que la estructura del dique respondió correctamente a la presión.

“La cuenca es un sistema integral que no depende sólo de la lluvia local, sino también del agua que llega desde otras provincias”, fundamentó el subsecretario del Agua. La coordinación con organismos técnicos de otras jurisdicciones fue clave durante todo el proceso.

La preocupante antigüedad de las obras

El análisis de la emergencia puso sobre la mesa una preocupación latente: el estado de la infraestructura hídrica. Muchos diques de la región fueron construidos en la década de 1960, lo que plantea la necesidad urgente de planificar nuevas obras a escala nacional. El ministro Machado fue claro al señalar que estas inversiones superan la capacidad de una sola provincia.

“Son obras que afectan a varias provincias y requieren financiamiento y planificación del Estado nacional”, afirmó Machado, destacando la necesidad de una estrategia federal para modernizar los sistemas de contención y manejo del agua.

Un contraste para el campo santiagueño

Mientras las inundaciones afectan zonas ribereñas y rurales, el panorama para la producción presenta una dualidad. El fenómeno llega después de un extenso período de sequía que había golpeado duramente al campo provincial. Las lluvias actuales, en cambio, generan expectativas positivas para la recuperación de los cultivos.

Entre las producciones que podrían verse beneficiadas, el ministro mencionó a la soja, el maíz y el algodón. También mejoraron notablemente las pasturas para la ganadería. No obstante, el exceso de agua en ciertas áreas podría complicar tareas sanitarias esenciales, como las campañas de vacunación en zonas de bañados.

Monitoreo permanente en Termas de Río Hondo

Desde el municipio de Termas de Río Hondo, la intendenta Paula Canepa informó que el nivel del embalse comenzó a descender lentamente, lo que trajo un respiro para la población. Sin embargo, el monitoreo continúa de forma permanente a través del Comité de Emergencia (COE), en coordinación con fuerzas de seguridad, Protección Civil y autoridades provinciales.

Durante el momento más crítico, aproximadamente 20 familias debieron autoevacuarse de sus hogares, principalmente en zonas aledañas al río. Por razones de seguridad, el municipio dispuso el vallado de sectores turísticos ribereños, implementó controles en áreas de pesca y mantiene una vigilancia constante del caudal.

Un evento que podría repetirse cada 300 años

Los especialistas estiman que la magnitud de esta creciente tiene una recurrencia hidrológica calculada en hasta 300 años, lo que refuerza su carácter extraordinario. Sin embargo, Saltz lanzó una advertencia: los cambios climáticos y la intervención humana están modificando estos patrones históricos.

Factores como la deforestación y la expansión de la frontera agropecuaria alteran el comportamiento de las cuencas. “El clima está cambiando y debemos adaptarnos. Tenemos responsabilidad como especie humana y debemos anticiparnos a estos fenómenos”, concluyó el subsecretario, haciendo un llamado a la planificación y la acción.

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