Alerta médica: el VSR ya no es solo cosa de chicos y golpea con fuerza a los adultos
El VSR ya no es solo cosa de bebés. Una infectóloga revela por qué cada vez más adultos terminan internados y qué señales de alarma no deberías ignorar.
La infectóloga Elena Obieta encendió las alarmas: el virus sincicial respiratorio (VSR) dejó de ser un problema exclusivo de la infancia y cada vez son más los adultos que llegan a la consulta con cuadros graves. La especialista, directora de Epidemiología de San Isidro, explicó que el panorama epidemiológico cambió y que hay que prestar atención a los síntomas.
El VSR es el microbio más común que causa infecciones en los pulmones y vías respiratorias. Si bien siempre se lo asoció a bebés y niños pequeños, la Dra. Obieta (M.N. 76.451) fue contundente en una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas: "Es cierto que habitualmente se piensa en virus sincicial respiratorio como una afección prácticamente exclusiva de los bebés y los lactantes o los niños pequeños, pero eso no es así".
¿Por qué ahora afecta a los adultos?
La experta detalló que "estamos viendo cada vez más adultos con VSR, especialmente aquellos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica o adultos mayores, afectados por el fenómeno de inmunosenescencia -el envejecimiento de la capacidad inmunológica y de respuesta-. También se observa en pacientes con insuficiencia cardíaca u otras patologías de base".
El cuadro suele confundirse con una gripe común, pero la clave está en la evolución. "Cuando consultan por un cuadro aparentemente pseudogripal con tos, que incluso les descompensa su enfermedad de base y requieren internación, al momento de hisoparlos nos encontramos con virus sincicial", señaló la profesional.
Además, alertó sobre las coinfecciones: "Hay veces que también se presentan coinfecciones: sincicial con influenza o sincicial con COVID. Pero en este momento epidemiológico uno tiene que pensar sí o sí en sincicial respiratorio, que no tiene un tratamiento específico en el adulto más que medidas de sostén. Por eso, toman relevancia las medidas de prevención".
Las complicaciones que puede traer
El VSR no es un simple resfrío. Puede agravar enfermedades preexistentes y provocar desde una neumonía típica hasta problemas respiratorios persistentes. "En el adulto, el sincicial puede agravar condiciones preexistentes como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la insuficiencia cardíaca, etcétera, pero, además, el sincicial puede dar desde una neumonía típica, como si fuera la neumonía que estamos acostumbrados a ver con el neumococo, que es una bacteria y que tiene un tratamiento con antibióticos, para el cual también hay vacuna y la vacuna está en calendario", indicó.
También puede manifestarse con "neumonías atípicas o una tos, un cansancio persistente e incluso, una vez recuperado el cuadro agudo, puede ser causa de tos persistente y prolongada, como si fuera una hiperreactividad bronquial, asma".
¿Por qué está circulando tanto?
La especialista explicó que el VSR tiene su estacionalidad habitual en otoño e invierno, pero que la pandemia de COVID alteró los patrones. "Durante toda la pandemia de COVID, COVID lo ocupó todo y fue el protagonista de un unipersonal. Luego, con el correr del tiempo, los virus que habían quedado relegados volvieron a circular. De hecho, llegamos a tener recirculación de virus influenza en enero, febrero, lo cual era rarísimo".
En ese contexto, el VSR "empieza a tener protagonismo en las últimas semanas epidemiológicas, como estamos viendo". Los factores que influyen son varios: "Con las temperaturas bajas, se cierran las ventanas, no se abren lo suficiente ni en las escuelas ni en las casas, como para que haya recambios de aire y ventilación adecuada. Cuando la gente está con síntomas respiratorios, no suele tener el acto de generosidad y solidaridad de utilizar barbijo. Nos olvidamos del lavado de manos y algunas cosas que del COVID nos tendrían que haber quedado para siempre para todos los virus respiratorios".
Los bebés, los más vulnerables
Si bien los adultos preocupan, los niños de menos de un año siguen siendo el grupo de mayor riesgo. "Los niños de menos de un año son más vulnerables a las afecciones severas por virus sincicial respiratorio, por eso, siempre se lo identificó con la infancia, como causante de bronquiolitis e infección en cuadros de insuficiencia respiratoria aguda grave", dijo Obieta.
La médica advirtió que "inicialmente, no hay manera de saber cómo puede progresar un cuadro de bronquiolitis en un bebé cuya mamá no haya estado inmunizada" y dio señales de alerta: "Todo bebé que rechace el pecho materno, rechace el alimento, esté más irritable o más somnoliento, o respire muy seguidito, muy frecuentemente y de manera superficial, debe ser observado".
Si el bebé "empieza a tener los labios morados o la punta de los dedos morada, es un niño que no está saturando de manera adecuada y hay que consultar rápidamente". Además, "cuanto más pequeño es el bebé, o si son chicos que ya de por sí tienen asma, por ejemplo, o alguna condición cardíaca congénita, son niños que tienen que ser evaluados en un sistema de emergencias, observados un par de horas y ver si responden a nebulizaciones y al tratamiento médico".
Prevención: la vacuna, clave
Frente a este escenario, la prevención es fundamental. Obieta recordó que "tenemos en calendario nacional una vacuna para las embarazadas, que se da entre la semana 32 y 36 semanas y 6 días, y le pasa al bebé anticuerpos contra el virus sincicial. De esta manera, los bebés adquieren protección durante los primeros seis meses, que es cuando son mucho más vulnerables a las infecciones severas".
Los estudios en el país ya demostraron su eficacia: "Se vio claramente cómo disminuyó la cantidad de consultas por guardia, de internaciones en terapia intensiva, incluso de muertes por bronquiolitis".
También destacó la vacuna para adultos mayores y personas con comorbilidades: "Tenemos desde hace unos años una vacuna para los adultos mayores y para los que tengan condiciones comórbidas (como trasplantados o con inmunodeficiencias severas, EPOC o enfermedades cardíacas), que es la vacuna adyuvantada".
La especialista explicó que "una vacuna adyuvantada es una que presenta mejor el inmunógeno, es decir, el elemento contra el cual yo quiero que esa persona fabrique anticuerpos. Es como si fuera que presenta más caretas del monstruo que la vacuna no adyuvantada. La no adyuvantada es la que se utiliza en embarazadas y la adyuvantada es la que se recomienda para mayores de 65 años o población que tiene comorbilidades".
Finalmente, insistió en que vacunarse no solo protege a cada uno, sino también a los más chicos: "Una persona vacunada transmite menos virus que una persona no vacunada. Esto ayuda a los niños pequeños si el adulto está vacunado, pero además, si el niño pequeño adquiere virus sincicial y el adulto conviviente, el abuelo, está vacunado, el adulto no va a tener complicaciones severas".