Alerta mundial: el fantasma de la guerra que amenaza con frenar el comercio global en seco
La Organización Mundial del Comercio lanzó una proyección que pone en vilo a la economía global. ¿Cuál es el escenario más pesimista que plantean y cómo podría afectar a los precios de los alimentos en todo el mundo?
Un nuevo informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC) lanzó una advertencia contundente sobre el futuro de la economía internacional. El crecimiento del comercio mundial de bienes podría desplomarse a un magro 1.4% este año, una cifra que representa una fuerte desaceleración respecto al 4.6% registrado en 2025. El principal culpable de este panorama sombrío es el conflicto en Medio Oriente y su impacto en los precios de la energía.
La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, fue clara en su diagnóstico este jueves. “El aumento sostenido de los precios de la energía podría incrementar los riesgos que pesan sobre el comercio mundial, con posibles repercusiones en la seguridad alimentaria y presiones en los costos para los consumidores y las empresas”, advirtió.
Dos futuros posibles para la economía global
El organismo presentó dos escenarios en su informe “Perspectivas y estadísticas del comercio mundial”, marcados por la imprevisibilidad de la guerra. En el primero, más optimista, se contempla una normalización de los precios energéticos a corto plazo. En ese caso, el comercio de mercaderías crecería un 1.9% en 2026, mientras que el de servicios lo haría en un 4.8%.
Sin embargo, el segundo escenario es el que genera verdadera preocupación. Si los precios del petróleo y el gas natural licuado se mantienen en niveles altos durante todo el año, la expansión del comercio global se limitaría a apenas un 1.4%. En esta hipótesis, incluso el sector servicios se vería afectado, con un crecimiento proyectado del 4.1%.
Para ambos casos, la OMC prevé una recuperación en 2027, aunque moderada. El comercio internacional de bienes crecería un 2.6% y el de servicios un 5.1% el próximo año. No obstante, el informe deja una puerta abierta a la esperanza: si el conflicto no se extiende y el comercio vinculado a la inteligencia artificial mantiene su fortaleza, el crecimiento global podría superar las proyecciones y alcanzar el 2.4% este año.
¿Cómo le iría a América del Sur en este contexto?
Las proyecciones regionales de la OMC ofrecen un panorama mixto. Según la hipótesis base, Asia lideraría el crecimiento de las importaciones de mercaderías en 2026 con un 3.3%, seguida por África (3.2%) y América del Sur, que registraría un 2.5%. Europa y Medio Oriente tendrían cifras más bajas, mientras que América del Norte prácticamente se estancaría con un 0.3%.
En el capítulo de las exportaciones, la situación para América del Sur parece más alentadora. La región compartiría el crecimiento más rápido de todas junto con Asia, con una expansión proyectada del 3.5% para las ventas externas de bienes. En contraste, las exportaciones de Medio Oriente caerían un 0.6% y las de Europa permanecerían casi estancadas con un leve 0.5%.
Un efecto dominó que va más allá del petróleo
La OMC advirtió que los efectos de la guerra trascienden el alza en los costos energéticos. La directora general señaló que los países pueden mitigar el impacto manteniendo políticas comerciales previsibles y reforzando la resiliencia de las cadenas de suministro.
Uno de los puntos críticos es el cierre del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el suministro global de fertilizantes. Alrededor de un tercio de las exportaciones mundiales de estos productos, esenciales para la agricultura, pasan por allí. El bloqueo ya provocó un salto fuerte en sus precios.
La dependencia es alta: la OMC remarcó que grandes productores agrícolas como India, Tailandia y Brasil dependen del Golfo Pérsico para el 40%, 70% y 35%, respectivamente, de sus importaciones de urea, el fertilizante más utilizado.
Además, el organismo enfatizó un grave problema de seguridad alimentaria para los países de Medio Oriente. Estas naciones dependen en más del 75% de las importaciones de arroz, y en más del 90% para productos como maíz, soja y aceites vegetales. “Son productos básicos cuyos costos serían más elevados” si el bloqueo de Ormuz persiste, concluyó el informe, pintando un escenario complejo donde la guerra impacta directamente en la mesa de millones de personas.