Alerta oftalmológica: La miopía avanza en los más chicos y los expertos revelan el factor clave que lo acelera
Los oftalmólogos lanzan una advertencia urgente: la miopía está afectando a niños cada vez más pequeños. ¿Cuál es el hábito cotidiano que, según los datos de Argentina, aceleró un 32% este problema? Conocé las señales silenciosas que ningún padre debería pasar por alto.
Los consultorios están recibiendo una oleada de pacientes cada vez más jóvenes con problemas de visión. La Organización Mundial de la Salud proyecta que la mitad de la población global será miope para 2050, pero los especialistas argentinos ya observan un preocupante adelanto en la edad de diagnóstico. La médica Liliana Abuin y el cirujano Germán Bianchi detallan las causas y las señales que los padres no deben pasar por alto.
“Lamentablemente en las consultas oftalmológicas se ven cada vez más niños y adolescentes con trastornos en la calidad y cantidad de visión”, indicó la doctora Liliana Abuin, especialista en Córnea y Superficie Ocular. El fenómeno no es solo local; en Asia oriental, más del 70% de los adolescentes ya son miopes.
El cirujano oftalmólogo Germán Bianchi confirmó la tendencia: los diagnósticos se están haciendo en rangos etarios más bajos, con un aumento notable en chicos de entre seis y diez años. “Cuanto antes empieza la miopía, mayor riesgo hay de que progrese a valores altos”, advirtió.
¿Qué pasó durante la pandemia?
Un dato concreto desde Argentina ilustra el impacto del entorno: durante el confinamiento por Covid-19, se observó un aumento del 32% en la progresión anual de la miopía en niños comparado con el año previo. “Es un dato muy concreto de que el cambio ambiental impacta”, explicó Bianchi. El experto reforzó que cuando disminuye el tiempo al aire libre y aumenta el trabajo cercano continuo, la miopía progresa más rápido.
Abuin profundizó en este punto: “Lo interesante de poder comprender esto es que la detección temprana haría que se evite esta progresión, sobre todo en niños pequeños donde se ve que una pequeña miopía de -0.75 progresa en un año al doble”.
Las recomendaciones oficiales sobre pantallas
Frente a esta situación, la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil actualizó sus consejos para regular el uso de dispositivos. El último consenso establece pautas claras por edad: entre cero y dos años, se debe evitar completamente el uso de pantallas. Para niños de dos a cinco años, se recomienda limitar la exposición a solo una hora al día. En mayores de seis años, los adultos son responsables de limitar su uso al menor tiempo posible.
Señales de alerta que los padres suelen ignorar
Los especialistas enumeraron síntomas clave que pueden indicar un problema visual y que muchas veces se atribuyen a otras causas:
- Dolor de cabeza frecuente.
- Acercarse demasiado a la televisión o al cuaderno, o no alcanzar a copiar lo del pizarrón.
- Entrecerrar los ojos para enfocar.
- Inclinar la cabeza para usar siempre el mismo ojo.
- Bajo rendimiento escolar sin causa aparente.
- Cambios en el comportamiento, como volverse más retraído por no ver bien en actividades grupales.
Ante cualquiera de estas señales, el chequeo médico debe ser integral e incluir medición de agudeza visual, refracción (idealmente con cicloplejia en niños), evaluación de la alineación ocular y fondo de ojo.
Las verdaderas causas detrás del boom de la miopía
¿Por qué está sucediendo esto? Los médicos coinciden en que es un problema multifactorial. “La genética influye, pero no explica el aumento tan rápido en una o dos generaciones”, analizó Bianchi. Hoy se sabe con certeza que el tiempo al aire libre es un factor protector claro, mientras que el exceso de trabajo en visión cercana y el uso prolongado de pantallas se asocian a un mayor riesgo.
Las pantallas no solo afectan la graduación. “En Argentina vimos que el uso prolongado de dispositivos digitales se asocia a mayor prevalencia de ojo seco”, detalló Bianchi. Abuin agregó un dato preocupante: el uso exagerado favorece la alteración del film lagrimal por falta de parpadeo, lo que puede llevar al paciente a frotarse los ojos y desencadenar patologías como el queratocono en la adolescencia.
El peligro oculto de no actuar a tiempo
Las consecuencias de un diagnóstico tardío pueden ser graves y permanentes. Abuin explicó que una mala agudeza visual sostenida puede derivar en anisometropía (diferencia de graduación entre ojos) y luego en ambliopía u “ojo vago”, donde el ojo afectado no logra una maduración visual adecuada.
Bianchi fue contundente: “Puede ser muy serio. El sistema visual se está desarrollando en la infancia. Si el cerebro no recibe una imagen nítida en esa etapa crítica, deja de ‘aprender’ a ver bien”. Muchos casos se descubren recién al tramitar el carnet de conducir, cuando el déficit visual ya lleva años instalado. Aunque la neuroplasticidad permite cierta recuperación, revertir estos cuadros después de la infancia es extremadamente difícil.
El mensaje final de los expertos es claro y se basa en la prevención: fomentar actividades al aire libre, limitar estrictamente el tiempo de pantallas, implementar descansos visuales con la regla 20-20-20 (mirar a 20 pies por 20 segundos cada 20 minutos) y realizar controles oftalmológicos periódicos desde los primeros años de vida.