Alerta por el puente General Belgrano: las medidas urgentes que piden antes de que sea tarde

Ocho empresas internacionales, un peaje que podría unificar ambos cruces y 27.000 vehículos por día sobre una estructura que ya mostró su fragilidad: el plan que vuelve al centro de la escena en Corrientes y Chaco.

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Alerta por el puente General Belgrano: las medidas urgentes que piden antes de que sea tarde
Alerta por el puente General Belgrano: las medidas urgentes que piden antes de que sea tarde

El ingeniero Benicio Szymula, exsecretario de Obras Públicas del Chaco, volvió a poner sobre la mesa una idea que lleva casi tres décadas sin concretarse: el segundo puente interprovincial sobre el río Paraná. Pero esta vez sumó una advertencia que preocupa a Corrientes y Chaco por igual: la estructura del General Belgrano, hoy única conexión vial entre ambas provincias, muestra signos de fragilidad que exigen medidas inmediatas.

La propuesta de Szymula no es nueva. La elaboró durante su paso por la cartera chaqueña y ahora la ratificó ante EL LIBERTADOR y en una ponencia ante empresarios, legisladores y funcionarios de las dos provincias. El esquema es de participación público-privada (PPP): el Estado aportaría como máximo entre el 20 y el 30 por ciento del valor de la obra, y el resto se amortizaría con el cobro de un peaje.

Un negocio que ya despertó interés internacional

Según recordó el ingeniero, en aquella primera etapa se convocó a una inscripción internacional de empresas y se presentaron ocho firmas de Argentina, Brasil, España, Francia, Alemania y Estados Unidos. Para Szymula, ese antecedente demuestra que el interés privado existe y que la clave pasa por diseñar bien el negocio, en lugar de esperar una obra financiada en su totalidad por la Nación, algo que considera improbable mientras el equilibrio fiscal siga siendo prioridad.

El planteo, según sus estimaciones, podría generar unos 2.000 puestos de trabajo. Además, recordó que la PPP ya cuenta con marco legal propio y que podría apoyarse en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (Rigi), con la eventual llegada de una versión ampliada del programa.

Atar el peaje actual a la obra nueva

Uno de los ejes centrales de la propuesta consiste en unificar la concesión del puente actual con la construcción del segundo cruce. «Que la concesión de este corredor con el puente actual, que esté enganchado a la ejecución del segundo puente para establecer una unidad de negocio», planteó Szymula, con el objetivo de evitar futuras controversias por el valor del peaje entre quien construya la nueva estructura y quien opere la existente.

En ese sentido, insistió en que, para negociar con la Nación, ambas provincias deben presentar previamente un análisis económico dentro del marco de la participación público-privada. «No se puede ir a hablar a la Nación con las manos vacías», entendió, y remarcó que esa tarea recae en los funcionarios de Corrientes y Chaco.

27.000 vehículos por día y una sola conexión

El segundo eje de la exposición giró en torno a la transitabilidad del puente General Manuel Belgrano. Según un estudio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), por esa estructura circulan unos 27.000 vehículos por día: el 70 por ciento corresponde a tránsito local entre Resistencia y Corrientes, mientras que el 30 por ciento restante es interprovincial e internacional.

Szymula advirtió que un accidente ocurrido el año pasado en la zona de los obenques —los cables que sostienen la estructura— pudo haber derivado en una clausura prolongada, tal como sucedió en el Zárate-Brazo Largo tras el impacto de un camión. Ese episodio se resolvió porque esa estructura cuenta con doble mano en cada sentido, algo que no ocurre en el cruce Corrientes-Chaco.

Las medidas que no pueden esperar

Entre las acciones que Szymula considera indispensables figuran separadores flexibles para evitar choques frontales, control de pesos y de la relación potencia/peso de los camiones para proteger los obenques, cámaras y radares, la reorganización de la zona de peaje —hoy compartida por varios organismos sin coordinación— y nuevas defensas para las pilas centrales, expuestas al paso de barcazas por la Hidrovía Paraná-Paraguay.

El ingeniero remarcó que estas medidas son necesarias incluso si se concreta la licitación del Corredor Belgrano, y aclaró que, aun en el mejor escenario, la ejecución del segundo puente demandaría no menos de cuatro años una vez iniciada. Por eso, insistió en extremar los cuidados sobre el puente actual, ya que —advirtió— no existe otra conexión interprovincial que permita afrontar una clausura prolongada.

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