Alerta roja en el campo: dos sectores clave caen y el semáforo económico empeora

El semáforo económico del campo empeoró y prendió una nueva luz roja. ¿Qué sectores cayeron y por qué los productores están cada vez más lejos del precio final que pagás en la góndola?

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Alerta roja en el campo: dos sectores clave caen y el semáforo económico empeora

El último informe de Coninagro reveló un panorama preocupante para las economías regionales. La lechería y la producción de maní pasaron a luz roja, empeorando el balance general del sector. La presentación se realizó en Expoagro 2026 con la presencia de ministros de varias provincias.

Lucas Magnano, presidente de Coninagro, presentó el “semáforo de economías regionales” correspondiente a febrero, con datos recabados durante enero. Lo acompañaron el secretario de la entidad, Mario Raiteri, el economista David Miazzo y una nutrida comitiva de funcionarios provinciales.

Entre ellos estuvieron Sergio Busso, ministro de Bioagroindustria de Córdoba; Guillermo Bernaudo, ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos; Javier Rodríguez, ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires; e Ignacio Mántaras, secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe.

El acto se desarrolló en el auditorio de Prensa de la feria. Además, con un video institucional, Magnano dio inicio al camino del “70º aniversario trabajando en pos del productor cooperativo”, que se cumplirá en septiembre de este año.

Magnano le entregó una placa a las autoridades de Expoagro por los 20 años de la muestra. (Foto: Coninagro)
Magnano le entregó una placa a las autoridades de Expoagro por los 20 años de la muestra. (Foto: Coninagro)

Posteriormente, Magnano hizo entrega de una placa en reconocimiento a “los 20 años de Expoagro y el trabajo por el campo argentino” al CEO de Exponenciar, Martin Shwartzman, y otras autoridades de la muestra.

¿Qué mostró el semáforo en enero?

Durante enero de 2026, el Semáforo de Economías Regionales registró 4 actividades en verde, 7 en amarillo y 8 en rojo. En comparación con el mes anterior, se observó una desmejora, ya que las actividades lechera y manicera cambiaron de categoría, al pasar “de amarillo a rojo”.

El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.

Junto a ministros provinciales, presentaron el “semáforo de economías regionales” con datos preocupantes

Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, a las que este mes se suman maní y leche. En la mayoría de esos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos.

Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.

Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, aves y porcinos. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados.

Los ministros de varias provincias participaron de la presentación del "semáforo". (Foto: Coninagro)
Los ministros de varias provincias participaron de la presentación del “semáforo”. (Foto: Coninagro)

¿Por qué cayeron la lechería y el maní?

En el caso de la lechería, el paso a rojo se explica principalmente por el deterioro del componente de negocio. El precio que recibe el productor por litro de leche se mantiene sin cambios desde hace diez meses, en torno a los $470.

En términos interanuales, esto implica una suba de apenas 8%, muy por debajo de una inflación cercana al 32%. A esto se suma un componente productivo estable, sin grandes cambios en los niveles de producción, y un componente de mercado complejo, con un incremento de las importaciones (+50%) en relación con las exportaciones (+20%).

En el caso de la producción manisera, el principal factor detrás de su traspaso de categoría es el deterioro del componente de negocio, combinado con proyecciones poco favorables en el componente productivo. El precio en dólares de la tonelada pagada al productor se mantiene estancado desde hace ocho meses, en torno a los US$ 594.

A esto se suman malas proyecciones para la campaña 2025/26, con una caída proyectada del 25% en el área sembrada (132 mil hectáreas menos) y una reducción del 13% en la producción (215 mil toneladas). En cuanto al mercado, la demanda externa se mantuvo relativamente estable, aunque se registró un aumento de las importaciones del 12%.

Una mirada histórica: ¿cuánto tiempo llevan en rojo?

El semáforo de economías regionales se publica de manera mensual desde hace más de ocho años. En ese período, 8 de las 19 economías analizadas permanecieron en rojo durante más de la mitad del tiempo.

Foto: Coninagro
Foto: Coninagro

Entre las situaciones más comprometidas se destacan la vitivinicultura y los cítricos dulces, que registraron indicadores en rojo en más del 70% de los meses. Les siguen la actividad citrícola, con el 67% de los meses en rojo, y la lechería, con el 65%.

En contraste, algunas actividades lograron trayectorias más favorables y estables. Las carnes porcina, aviar y bovina se ubicaron en verde en más del 45% de los meses analizados. A este grupo también se suman la producción manisera y el complejo granario.

El comercio exterior en números

En el primer mes de 2026, las 19 actividades agropecuarias y economías regionales relevadas registraron exportaciones por US$ 5032 millones, lo que implica un incremento del 44% respecto del promedio histórico de la última década para el mismo período (US$4072 millones).

La estructura exportadora del mes muestra una marcada concentración: el 80% de los ingresos provino de los complejos granarios (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), mientras que el sector bovino explicó otro 9%. El 11% restante, equivalente a unos US$ 525 millones, fue aportado por el conjunto de las demás economías regionales.

En cuanto a las importaciones, durante enero se registraron compras externas por US$82 millones (versus US$5032 millones de exportaciones). Nuevamente, el complejo granario lideró la composición, explicando el 30% del total. Le siguieron la actividad forestal (22%), el sector porcino (11%) y el algodonero (10%), mientras que el 11% restante se distribuyó entre otras actividades de menor participación.

Foto: Coninagro
Foto: Coninagro

Dentro del ranking de crecimiento exportador, el sector de peras y manzanas fue el que más se destacó en el primer mes del año, con ventas externas por US$ 26 millones, un 95% por encima de su promedio histórico (US$13 millones). En segundo lugar, se ubicó la actividad arrocera, que alcanzó exportaciones por US$25 millones, registrando un crecimiento del 92% respecto al promedio del primer mes de los últimos años (US$ 13 millones).

En sentido contrario, la actividad avícola mostró la caída más significativa: las exportaciones totalizaron US$ 8 millones, lo que representa un retroceso del 73% frente a su promedio histórico para esta altura del año (US$ 31 millones).

En materia de importaciones, el mayor dinamismo se observó en el sector bovino, cuyas compras externas alcanzaron los US$ 9 millones, lo que implica un incremento del 138% respecto del promedio histórico para esta altura del año, cercano a los US$4 millones. Vale aclarar que, si bien el porcentaje de incremento es alto, es poco representativo ante un sector que genera exportaciones anuales por encima de los US$3000 millones.

Foto: Coninagro
Foto: Coninagro

¿Cuánto le queda al productor del precio final?

El informe también analiza cuánto representa el precio que recibe el productor del valor final que paga el consumidor para 11 productos: carnes bovinas, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas.

En los productos pecuarios, la participación del productor en ovinos alcanzó en enero de 2026 el 26%, mientras que el promedio de los últimos cinco años para ese mismo mes se ubicó cerca del 18%. Esto implica una mejora de 8 puntos porcentuales respecto de los eneros anteriores.

En el caso del pollo, la participación en enero de 2026 fue del 49% del precio final de góndola, frente a un promedio histórico cercano al 44% para ese mes, lo que representa una suba de 5 puntos. Por su parte, en las cadenas de bovinos y porcinos la participación se mantuvo bastante estable en los últimos años: en enero de 2026 se ubicó en 60% y 38%, respectivamente.

Foto: Coninagro
Foto: Coninagro

En los productos regionales, en cambio, se observa en general una pérdida de participación del productor respecto de los valores históricos. Las caídas más marcadas se dieron en yerba mate y hortalizas, con reducciones de 13 y 11 puntos porcentuales frente al promedio de los eneros de años anteriores.

En la yerba mate, la participación actual ronda el 10%, mientras que el promedio histórico para enero se ubicaba cerca del 23%. En hortalizas, la participación actual es del 30%. El arroz también mostró una baja en la participación del productor de 6 puntos porcentuales respecto de su promedio histórico.

A su vez, tanto el vino como el trigo (que se mide en este informe respecto al pan) registraron caídas de alrededor de 5 puntos porcentuales en enero de 2026 en comparación con los eneros de años anteriores. Con participaciones de 19% y 8% en enero. En contraste, la papa mostró una mejora: en enero de este año la participación del productor alcanzó el 35%, ubicándose 4 puntos porcentuales por encima de su promedio histórico.

Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final.

En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor. También inciden los costos de cada una de las etapas, esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.

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