Alerta sanitaria en Córdoba: los casos de tuberculosis no dejan de crecer y hay un dato que preocupa

Los casos de tuberculosis en Argentina no dejan de subir desde 2020 y en Villa María ya encienden las alarmas. El secretario de Salud, Julián López, apunta a un factor que casi nunca se menciona y que explica por qué la enfermedad sigue avanzando.

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Alerta sanitaria en Córdoba: los casos de tuberculosis no dejan de crecer y hay un dato que preocupa
Alerta sanitaria en Córdoba: los casos de tuberculosis no dejan de crecer y hay un dato que preocupa

La tuberculosis dejó de ser una enfermedad del pasado. Argentina acumula 6.482 casos notificados hasta la semana epidemiológica 22 de 2026, 133 más que en el mismo período del año anterior, y la tendencia creciente se sostiene desde 2020. En Villa María, el secretario de Salud Julián López advierte que el problema no se explica solo por la bacteria.

“No es una enfermedad del pasado”, plantea el médico, y pide que tanto la población como los equipos sanitarios mantengan la vigilancia activa. Su mirada apunta a un costado que suele quedar fuera de las estadísticas: las condiciones en las que vive la gente.

Una bacteria que viaja por el aire

López explica que la tuberculosis es una enfermedad infecciosa provocada por una bacteria que se transmite principalmente por el aire. El riesgo aumenta cuando una persona con tuberculosis pulmonar elimina partículas con el microorganismo al hablar, toser o estornudar, sobre todo en espacios cerrados, con poca ventilación y durante períodos prolongados.

Pero la explicación de por qué sigue presente no termina ahí. El funcionario pone el foco en los determinantes sociales de la salud: el hacinamiento, las condiciones habitacionales, la malnutrición, las dificultades económicas y las barreras para llegar a tiempo a los servicios sanitarios.

“Hay que destacar que la tuberculosis no puede analizarse solamente desde la perspectiva biológica”, sostiene. Esas condiciones, remarca, pueden convertirse en obstáculos para que una persona consulte a tiempo o sostenga un tratamiento que dura varios meses.

“La tuberculosis también permite observar las desigualdades que atraviesan a una comunidad. No se trata únicamente de detectar la presencia de una bacteria, sino de garantizar que una persona pueda consultar, acceder a los estudios necesarios, iniciar el tratamiento y mantener el vínculo con los equipos de salud durante todo el proceso”, agrega.

El escenario mundial

La situación argentina forma parte de un panorama internacional que sigue preocupando. Según la Organización Mundial de la Salud, durante 2024 se estimaron 10,7 millones de casos de tuberculosis en el mundo y 1,25 millones de muertes por esta enfermedad.

“En este contexto, la atención primaria aparece como una herramienta fundamental. La posibilidad de detectar tempranamente a una persona con síntomas, facilitar los estudios y garantizar el seguimiento puede marcar una diferencia tanto para el paciente como para evitar nuevas transmisiones”, subraya López.

Cómo se trabaja en Villa María

En la ciudad, el abordaje se sostiene desde la Atención Primaria de la Salud (APS), a través de los centros de salud y la asistencia pública, en articulación con el Hospital Regional Pasteur y las autoridades provinciales de Epidemiología del Ministerio de Salud.

El objetivo es identificar de manera temprana a las personas con síntomas compatibles, facilitar el acceso a los estudios y avanzar en el diagnóstico. Los procedimientos de mayor complejidad se realizan en el hospital para quienes no cuentan con cobertura médica.

“Es muy importante que ningún paciente quede desvinculado del sistema de salud durante todo el proceso”, remarca el funcionario. El seguimiento puede exigir un trabajo sostenido durante meses, con tratamientos supervisados que en algunos casos incluyen la administración diaria de la medicación en el domicilio y el control de síntomas y complicaciones por equipos interdisciplinarios.

La continuidad es clave: la tuberculosis puede curarse, pero requiere que la persona complete la medicación indicada y mantenga los controles.

Las señales de alerta

Uno de los principales desafíos es reconocer los síntomas y consultar a tiempo. López recomienda prestar especial atención a la tos y la expectoración durante más de dos semanas. También pueden aparecer fiebre persistente, sudoración nocturna, pérdida de peso, falta de apetito y, en algunos casos, expectoración con sangre.

Ante estos síntomas, la consulta permite descartar tuberculosis y otras enfermedades. El diagnóstico oportuno posibilita iniciar rápido el tratamiento y reducir las posibilidades de transmisión.

Un aspecto central es que no todas las personas infectadas desarrollan la enfermedad. Quienes tienen una infección tuberculosa latente no transmiten la bacteria. Por eso, cuando se detecta un caso, también resulta fundamental estudiar a los convivientes y contactos estrechos para identificar posibles infecciones o enfermedades y ofrecer las medidas preventivas correspondientes.

Las condiciones sociales, otra vez en el centro

El tratamiento debe sostenerse durante varios meses y requiere seguimiento. Ahí las condiciones sociales vuelven a pesar: las dificultades económicas, los problemas habitacionales, la imposibilidad de trasladarse o las barreras para acceder regularmente a los servicios de salud pueden dificultar la continuidad de los controles.

Para los equipos sanitarios, el abordaje implica mucho más que indicar medicamentos. Supone acompañar al paciente, controlar su evolución y evitar que quede desvinculado del sistema.

La prevención ocupa otro lugar importante. La vacunación con BCG continúa siendo una herramienta para prevenir formas graves de tuberculosis, especialmente en la infancia. Pero para López la respuesta requiere una mirada integral: la tuberculosis es curable y, al mismo tiempo, revela las condiciones en las que viven las personas.

“La tuberculosis no es solamente una cuestión biológica”, plantea el secretario de Salud de Villa María. La vigilancia epidemiológica, el diagnóstico temprano, el tratamiento completo y el acompañamiento de los pacientes son partes de una misma estrategia. En una enfermedad que todavía provoca miles de casos y muertes cada año en el mundo, volver a hablar de tuberculosis también significa volver a hablar de acceso a la salud y de las condiciones de vida de la población.

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