Alerta sanitaria: la sífilis golpea fuerte en Argentina y nadie lo vio venir
Los casos de sífilis en Argentina alcanzaron un récord histórico en 2025. ¿Qué está pasando y por qué es tan difícil frenar esta infección?
La sífilis volvió a encender las alarmas sanitarias en la Argentina. Durante 2025 se reportaron 46.779 casos, un 75,6% más que en 2022, y la cifra más alta desde que comenzó el registro epidemiológico nacional. Los datos del Boletín Epidemiológico Nacional, citados por AIDS Healthcare Foundation (AHF), revelan una tendencia que preocupa a los especialistas.
La advertencia resonó con fuerza en la 26ª Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), celebrada en Río de Janeiro. Allí, AHF puso el foco en el resurgimiento global de esta infección de transmisión sexual, con especial impacto en América Latina y el Caribe.
Una infección silenciosa que avanza sin dar señales
El principal desafío es que la sífilis puede pasar completamente inadvertida. En numerosos casos no produce síntomas evidentes, lo que facilita que una persona infectada continúe transmitiéndola sin saberlo. Esa falta de detección retrasa el tratamiento y favorece la aparición de complicaciones.
La sífilis es prevenible y curable, pero su carácter muchas veces silencioso la convierte en una amenaza difícil de combatir. Según AHF, la demora en el diagnóstico es uno de los factores que explica el aumento sostenido de los casos.

La tendencia es global: América Latina, en el centro de la tormenta
La situación argentina no es un caso aislado. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estimó que ocho millones de adultos de entre 15 y 49 años contrajeron sífilis en 2022, frente a 7,1 millones en 2020. El continente americano concentra una proporción especialmente alta de los casos: en 2022 se registraron 3,37 millones de nuevos diagnósticos en la región y, para 2024, la cifra escaló a 4,2 millones, según datos de la Organización Panamericana de la Salud.
Sífilis congénita: la amenaza que golpea a los más vulnerables
Uno de los aspectos más sensibles del aumento de casos es la sífilis congénita, que puede transmitirse durante el embarazo. En 2022, se estimó que 68.000 bebés nacieron con sífilis en las Américas. La tasa regional alcanzó 4,98 casos cada 1.000 nacidos vivos, casi diez veces por encima de la meta de eliminación establecida por la OMS.
La infección sin tratamiento durante el embarazo puede producir consecuencias graves, entre ellas muerte fetal, muerte neonatal y parto prematuro. Sin embargo, la gacetilla destaca que la sífilis puede curarse con penicilina benzatínica cuando se diagnostica y trata adecuadamente.
Por eso, uno de los reclamos centrales de AHF es convertir el testeo prenatal en un estándar universal de atención y garantizar el acceso sostenido al tratamiento.
Preservativo, testeo y controles: las herramientas para frenar el avance
Frente al aumento de diagnósticos, la prevención vuelve a ser una pieza central. El uso del preservativo reduce el riesgo de transmisión de infecciones sexuales y el testeo permite detectar casos que, de otro modo, podrían permanecer ocultos. AHF propone ampliar las pruebas, fortalecer la educación sexual e integrar los controles de sífilis dentro de la atención primaria y de los servicios vinculados al VIH.
La organización realiza más de un millón de pruebas de sífilis por año en distintos países y ofrece servicios gratuitos de detección y tratamiento en más de 30 naciones.
El crecimiento sostenido de los casos plantea una paradoja: se trata de una infección que puede prevenirse, diagnosticarse y curarse, pero que aun así continúa expandiéndose. Por eso, los especialistas insisten en normalizar los controles de salud sexual, consultar ante cualquier duda y no esperar a que aparezcan síntomas para realizar un test.