Alimenta a 48 perros todos los días y lanza un pedido urgente: "Siempre hay alguien que me da una mano"
En una chacra de Kilómetro 14, una mujer sostiene todos los días una tarea que le cambia las cuentas: 48 perros esperan su comida y una bolsa de alimento apenas alcanza para una jornada. Cómo ayudar.
En una chacra de Kilómetro 14, Rosa Oyarzo sostiene una tarea que empezó como un gesto solidario y hoy es una responsabilidad diaria de gran escala: tiene 48 perros a su cuidado, además de chanchos y gallinas, y necesita alrededor de 18 kilos de alimento por día para mantenerlos.
La rutina no da respiro. Rosa alimenta, limpia, atiende y controla a cada uno de los animales, que están distribuidos en distintos sectores según su edad y sus necesidades. Los más grandes permanecen en corrales; los más pequeños, resguardados del frío en un galpón. A ellos se suman los animales de granja, entre ellos un chancho de casi cinco años y gallinas que incluso le aportan huevos para consumo.
Una tarea que creció con los años
Lo que comenzó como una forma de dar una segunda oportunidad a animales que no encontraban hogar se convirtió en una estructura que exige trabajo y dinero todos los días. Según contó a ADNSUR, las complicaciones económicas se hicieron más fuertes durante la pandemia y desde entonces no se fueron. Para afrontar los gastos, trabaja desde hace muchos años en La Saladita y destina parte de sus ingresos al cuidado de los animales.
El alimento es solo una parte del costo. También hay medicamentos, controles veterinarios, elementos de cuidado y el mantenimiento de los espacios donde viven los animales. Una bolsa de alimento puede representar la comida de una sola jornada para los 48 perros, por lo que cualquier colaboración tiene un impacto directo.
El perro que cambió su historia
Entre los animales hay uno que resume por qué Rosa se convirtió en rescatista. Es un perro salchicha que había sido llevado a una veterinaria para ser sacrificado porque no podía caminar. Rosa estaba allí en ese momento y decidió llevárselo. Desde entonces se ocupa de sus cuidados y logró que se desplace con la ayuda de un carrito. No fue el único caso: buena parte de los perros que hoy viven en la chacra llegaron tras situaciones de abandono, enfermedad o dificultades que les impedían encontrar otro hogar.
“Siempre hay alguien que me da una mano”, le dijo a ADNSUR, al reconocer que la colaboración de otras personas es fundamental para sostener una tarea que sería muy difícil de llevar adelante en soledad. Esas ayudas llegan en forma de dinero, alimento o trabajo, y resultan clave para mantener la chacra en condiciones.
De Chiloé a Comodoro, una vida entre animales
Rosa nació en la isla de Chiloé, en Chile, pero lleva alrededor de 40 años viviendo en Comodoro Rivadavia. En la chacra de Kilómetro 14 encontró el espacio para desarrollar su vínculo con los animales. “Estoy acostumbrada ya”, contó sobre el esfuerzo que implica mantener el lugar. Reconoce que es mucho trabajo, pero deja en claro que se trata de una forma de vida que eligió y disfruta.
Quienes quieran colaborar con alimento, dinero o trabajo pueden sumarse a la colecta que Rosa lleva adelante para que los 48 perros sigan teniendo su comida diaria.