Allanaron a Alan Barrientos por la agresión a jugadores de Patronato y le secuestraron tres celulares
La policía allanó la casa de Alan Barrientos, hijo del exjefe de la barra de Patronato, y secuestró tres celulares. ¿Qué encontraron? Los detalles de un operativo que puede cambiar la causa.
La justicia entrerriana avanza en la investigación por el ataque que sufrieron los futbolistas Alan Sosa y Facundo Díaz, y esta semana se produjo un allanamiento clave que podría destrabar la causa.
Este martes, personal policial irrumpió en una vivienda de la calle Batalla de Cepeda, en Paraná, donde reside Alan Barrientos, de 26 años, hijo de Petaco, el histórico líder de la barra brava que falleció en 2025. El operativo, enmarcado en la pesquisa por lesiones y amenazas contra integrantes del plantel profesional del Club Patronato, terminó con el secuestro de tres teléfonos celulares y una tarjeta de memoria.
¿Qué pasó después del partido contra Colón?
Los hechos que motivaron esta medida judicial se remontan al reciente encuentro en el que Patronato cayó por 3 a 0 ante Colón, en Santa Fe. Al regreso del equipo a la capital entrerriana, en las inmediaciones del estadio Presbítero Bartolomé Grella, el capitán Alan Sosa y Facundo Díaz fueron agredidos físicamente.
Uno de los jugadores afectados relató la gravedad del ataque y aseguró que fue golpeado en la cabeza con la culata de un arma. La declaración estremeció al ambiente futbolístico y encendió todas las alarmas.
La sombra de la barra brava
De acuerdo con las primeras informaciones, la agresión habría sido protagonizada por una gran parte de la barra de Paraná, presuntamente bajo el liderazgo de Barrientos, quien ya cuenta con antecedentes en episodios de violencia vinculados al fútbol.
Como parte de las medidas cautelares, la policía notificó formalmente a un hombre sobre la imposición de restricciones de acercamiento, que le prohíben aproximarse tanto a la institución deportiva como a los jugadores del plantel.
El Club Patronato, por su parte, manifestó su firme rechazo a estos episodios de violencia, mientras la justicia continúa con las pericias de los elementos incautados para identificar a todos los responsables.
Todo indica que los teléfonos secuestrados podrían contener información vital para esclarecer la agresión y determinar el grado de participación de cada uno de los involucrados. La causa, que caratula lesiones y amenazas, sigue su curso y se esperan novedades en las próximas horas.