Allanaron una vivienda y lo que encontraron en una habitación especial dejó perplejos a los investigadores

Una investigación de más de seis meses culminó con un allanamiento que dejó al descubierto mucho más que pornografía infantil. ¿Qué encontraron los investigadores en esa habitación especial y qué confesó la esposa del acusado sin que nadie se lo preguntara?

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Allanaron una vivienda y lo que encontraron en una habitación especial dejó perplejos a los investigadores

Un comerciante fue detenido tras un operativo que reveló una red de distribución de pornografía infantil y un estilo de vida dedicado a la explotación sexual. La investigación, que lleva más de seis meses, desnudó una realidad perturbadora detrás de una fachada aparentemente normal.

La Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, coordinada por la fiscal Erika Leguizamón, ejecutó un allanamiento en una vivienda ubicada sobre calle Neuquén, en el barrio Primera Junta. Allí funcionaba una mercería, pero lo que los investigadores hallaron fue mucho más que un simple comercio.

Durante la requisa, realizada el lunes con orden judicial y en presencia de la Dra. Leguizamón, se procedió a la detención del principal acusado. Se trata de un sujeto de 32 años, de apellido Santillán, quien ahora enfrenta cargos por “publicación, tenencia simple y con fines de distribución, divulgación” de material ilegal.

¿Qué descubrieron en la casa?

El despliegue policial confirmó el tráfico de imágenes y videos con contenido explícito que involucraba a niños de entre 2 y 7 años. Sin embargo, el hallazgo más impactante fue una habitación que parecía un estudio profesional equipado para producciones audiovisuales.

En ese espacio, los efectivos encontraron aros de luz, cámaras y una puesta en escena lista para la acción. Junto a este equipamiento, se secuestró una gran cantidad de juguetes sexuales, lo que abrió una sospecha aún más perturbadora sobre las actividades que allí se desarrollaban.

Según fuentes judiciales y policiales, mientras la pareja mantenía una fachada de libertad bajo la etiqueta del “poliamor”, en la vivienda se llevaban a cabo producciones con contenido sexual para adultos que era comercializada.

La confesión inesperada

Mientras los efectivos realizaban la requisa, la esposa del acusado habría “hablado de más” frente a los uniformados. Sin siquiera conocer detalles de la acusación en contra de su pareja, ella habría confesado que compraban material sexual donde los protagonistas son menores de edad.

Según sus propios dichos, la pareja había encontrado una “novedad” que habría sido integrada con una dinámica sexual entre ellos para romper sus propios límites. “Ver eso nos excitaba” habrían sido las afirmaciones de la mujer, según las fuentes consultadas.

La investigación que la División Trata de Personas venía tejiendo en las sombras data desde hace más de seis meses y finalmente sacó a la luz este aberrante caso. Lo que comenzó como una serie de alertas digitales —en el marco del programa NECMAC— terminó en este allanamiento que desnudó la vida de una pareja aparentemente normal.

El rastro digital

De los reportes del NECMAC, el tráfico de datos fue constante desde el año pasado. Durante meses, el flujo de videos y fotos de menores fue incesante a través de un número telefónico que los investigadores lograron vincular directamente al principal sospechoso.

Tras el secuestro de gran cantidad de dispositivos informáticos, los peritos ahora buscan determinar si, más allá del tráfico y la compra de contenido para su “excitación” personal, existe evidencia de producción propia dentro de la habitación acondicionada hallada en la vivienda.

Cada archivo recuperado es una pieza clave para entender el alcance real de esta red. Mientras el hombre permanece detenido —y será indagado en las próximas horas— la mujer está bajo estrictas medidas judiciales.

El pasado del acusado

Santillán era conocido en ciertos círculos como “Kevin Kease” y más allá del hecho policial, el caso adquiere una dimensión particular al analizar su perfil. En el ámbito under del arte, logró cierto reconocimiento años atrás como creador de “Humor Flashagueño”, una serie de videos animados que comenzaron a circular en 2012.

En ese período, también formó parte de un pequeño grupo vinculado a Radio Energy 93.9 FM, con sede en el barrio Belgrano, donde participaba en programas como American Woman y Beat and Beat, espacios dedicados a la música techno, alternativa y clásica.

En uno de los videos publicados el 21 de octubre de 2012, titulado “A quién no…”, el acusado utilizaba personajes sin identidad definida en diálogos cargados de humor disruptivo. En una de esas escenas, se escucha una frase que hoy resulta inquietante: “Presidente de pornografía infantil”.

Catorce años después, esa expresión reaparece bajo otra luz, en el marco de una investigación judicial que lo tiene como principal acusado por delitos vinculados justamente a la pornografía infantil. Los investigadores continúan analizando el material secuestrado para determinar el alcance completo de las actividades ilícitas.

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